Relación de las emociones con tus 3 cerebros

Digestivo/Endoscopia

12 de diciembre de 2018

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Tradicionalmente siempre se han relacionado las emociones con el corazón, pero para que el corazón se afecte por una emoción, esta debe ser muy grande, terrible. La ansiedad, angustia, rabia, miedo, sorpresa, tristeza, alegría son emociones básicas que se presentan con frecuencia en nuestro diario acontecer. Estas emociones o experiencias conscientes o no, tienen una repercusión física sobre nuestro cuerpo y se pueden expresar de manera diferente de acuerdo a la persona (edad, madurez emocional, forma de percibir el entorno), la intensidad de la emoción y las circunstancias en las cuales se presenten. Estas emociones surgen del sistema límbico (parte emocional del cerebro), que es esa red de neuronas del cerebro, que regulan nuestra respuesta a los estímulos y con frecuencia se reflejan en nuestro tracto gastrointestinal, que se convierte en el blanco o “target” de nuestra tensiones, en forma de “mariposas en el estomago”, sensación de dolor o vacío en el abdomen, dolores cólicos, constipación o diarrea. Esto ocurre por la ya conocida relación “cerebro-intestino”. Todos hemos escuchado en alguna oportunidad frases como “Deja el estrés que te va a salir una ulcera”, o el joven que va a presentar examen o a una entrevista de trabajo y el miedo le produce diarrea.

Hemos escuchado que el estrés es una reacción normal del organismo mediante la activación del sistema nervioso, secundaria a la ansiedad, que da lugar a una respuesta de lucha para afrontar una situación percibida como amenazante, o que requiere una demanda incrementada. Existen factores estresantes internos o externos que, de manera directa o indirecta, cuando se perpetúan y mantienen en el tiempo, es cuando hablamos de estrés crónico y propician alteraciones o enfermedades. Razón por la cual el estrés crónico aparece en todas las listas de los enemigos que debemos vencer para mantener el bienestar general, pero según algunas investigaciones, es la actitud que tengamos ante el estrés lo que determina si este tiene una influencia positiva o negativa en nosotros y que si logramos aceptarlo como una respuesta natural, puede resultar estimulante y convertirse en un excelente aliado.

La ciencia ya desde hace muchos años, nos ha demostrado en numerosos estudios que nuestros pensamientos y emociones, alteran la función o movimientos intestinales, así como también intervienen en la producción de sustancias que se producen en el intestino (neurotransmisores – hormonas), recordando que en nuestros intestinos se encuentran el 95% de los receptores de serotonina la cual es llamada hormona de la paz, felicidad, tranquilidad y serenidad, también la alteración del estado emocional afecta el sistema inmunológico del cual el intestino tiene el 70% de la responsabilidad, unido a otro componente importante como es la microbiota intestinal. Esto ocurre a través del eje cerebro-intestino compuesto por una red de células nerviosas tanto cerebrales como intestinales, interconectadas.

Esto nos lleva de inmediato a centrarnos en nuestro segundo cerebro que es nuestro intestino. Investigaciones recientes encuentran que la interacción intestino/cerebro es bidireccional (cerebro-intestino/intestino-cerebro), y que también podría desempeñar un papel en la inmunidad (sistema de defensa) y el sistema endocrino (sistema hormonal). Hay aproximadamente 80 a 100 mil millones de neuronas en tu cerebro y a su vez curiosamente, tu intestino contiene apenas 100 millones de neuronas y un “sistema nervioso enterico” autónomo del intestino, que están conectados a tu cerebro a través de una red de nervios el mas predominante es el nervio vago o neumogástrico), el cual es el décimo nervio craneal, el mas importante del sistema nervioso parasimpático, que conecta al cerebro con el sistema respiratorio, corazón, tracto gastrointestinal, páncreas, vesícula, hígado y también tiene una fibra sensorial responsable de enviarle al cerebro los mensajes de las condiciones de los órganos con los que se relaciona. La evidencia científica ha recalcado que la relación del eje cerebro-intestino, es bidireccional, lo que significa que no solo tus pensamientos afectan tus intestinos, sino que también un mal funcionamiento, alteración o inflamación en el intestino puede alterar tu estado emocional, pueden ser causa de depresión, estados de ansiedad, desánimo y estrés.

La Microbiota intestinal y su relación con las emociones : Múltiples investigaciones han planteado que nuestras emociones están relacionadas con lo que los investigadores llamaron el “tercer cerebro”, este sería la Microbiota intestinal, la cual siempre fue considerada como solo un ecosistema dentro de nuestros intestinos, muchos estudios científicos han descubierto que esta microbiota intestinal, está relacionada con enfermedades intestinales, pero también extraintestinales o sistémicas por ejemplo, enfermedades como la obesidad, problemas cardiovasculares, Alzheimer, problemas mentales y alteración de los estados de ánimo La microbiota también puede afectar la salud del cerebro al ayudar a controlar los mensajes que se envían al cerebro a través de nuestro nervio vago. Varios estudios han demostrado que las personas con diversos trastornos psicológicos tienen diferentes especies de bacterias en su intestino, en comparación con las personas sanas. Sin embargo, no está claro si esto se debe simplemente a diferentes hábitos alimenticios y de estilo de vida. Todo lo que comemos altera nuestra microbiota: Hay muchas maneras de mejorar la microbiota intestinal por ejemplo: Consumiendo una amplia variedad de alimentos puedes lograr un microbioma saludable. En particular, las legumbres, los frijoles y la fruta contienen mucha fibra y pueden promover el crecimiento de Bifidobacterias saludables, así como también ingerir alimentos fermentados como el yogur, el sauerkraut y el kéfir contienen bacterias saludables, lo que favorece a la microbiota, limitando la ingesta de harinas procesadas, azúcar y edulcorantes artificiales, algunas pruebas han demostrado que los edulcorantes artificiales como el aspartame, estimulan el crecimiento de bacterias no saludables como las enterobacterias en el microbioma intestinal. Agrega prebióticos a tu dieta, que es un tipo de fibra que estimula y promueve el crecimiento de bacterias saludables, esto ha demostrado beneficios. Por último debes ser precavido con los antibióticos, estos eliminan las bacterias patógenas (malas), pero barren también las buenas afectando el ecosistema intestinal. Por lo tanto, solo debes consumir antibióticos bajo prescripción médica.

Somos un todo integral, todos pensábamos que era nuestro cerebro quien controlaba todas nuestras funciones y emociones y hoy en día sabemos que no toda la responsabilidad recae en este órgano, la comunicación cerebro- intestino es bidireccional y afecta nuestras emociones, reacciones y acciones lo que podría alterar o favorecer nuestra salud en general. Una microbioma intestinal saludable, desempeña un papel muy importante en tu salud, ayuda a controlar la digestión, beneficia a tu sistema inmunológico y puede explicar alteraciones de tu salud mental.

Recomendaciones: Vive un estilo de vida saludable. 10 Tips importantes

  1. Alimentación balanceada y saludable, rica en alimentos que liberan endorfinas, oxitocina y estimulan la serotonina.
  2. Ejercicio actividad física programada por lo menos 150 min semanales
  3. Sueño reparador no menos de 6 horas no mas de 8 horas
  4. Meditación, oración , técnicas de respiración consciente, relajación, Yoga
  5. Manejo adecuado del estrés y la ansiedad
  6. Realizar actividades que te liberen endorfina (Mas “quiero hacer” y Menos “tengo que hacer”
  7. Mejorar la calidad de tus pensamientos (llénate de recuerdos y pensamientos gratificantes
  8. Tener contactos sociales diarios y positivos. Evita la gente toxica
  9. Vive para servir. El voluntariado ha demostrado favorecer la salud física y mental
  10. Se agradecido con Dios y los demás.
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