Inicio BlogHepatitis viral ¿Cómo afrontar el miedo de contagiar a tu pareja si tienes hepatitis C?

¿Cómo afrontar el miedo de contagiar a tu pareja si tienes hepatitis C?

Desde el momento que te  informan  que padeces  una enfermedad crónica, generalmente la relación con tu  pareja se verá afectada en diferentes aspectos (comunicación, afectividad, sexualidad, etc.). El grado de afectación también va a depender de la calidad de la relación de pareja que existía antes del diagnóstico de la enfermedad, observándose muchas diferencias de adaptación entre las parejas. Existen parejas en las que se puede dar una ruptura por no poder aguantar la presión de cuidar a una persona enferma, porque posiblemente existían problemas previos o la relación estaba deteriorada; o bien encontramos en el otro extremo, parejas donde la enfermedad refuerza los vínculos afectivos existentes entre ambos.

Independientemente del tipo de relación, de lo que no hay duda es que el camino no va a ser fácil y todos van a necesitar un tiempo para adaptarse a la nueva situación. El miedo, la irritabilidad, la tensión, el cansancio, los problemas económicos, los cambios de rol, todo ello va a ir afectando y disminuyendo el estado de ánimo, tanto para ti, como para tu pareja.

Uno de los papeles fundamentales que tiene la pareja durante el proceso de enfermedad es el apoyo durante el tratamiento, por los efectos secundarios y por el desánimo y ganas de abandonar el tratamiento que en ocasiones, puede manifestar el paciente. Esta etapa es difícil porque los efectos secundarios pueden hacer que el enfermo desarrolle trastornos depresivos, ansiosos, etc.; acompañados de cambios en su conducta, en su carácter y en su estado de ánimo, estos efectos se presentan con mayor frecuencia con el tratamiento con PegInterferon y Ribavirina, mucho menos con el uso de la nuevas drogas anti-virales orales.

La convivencia se puede volver más complicada por la presencia de irritabilidad, mal humor, peleas por cosas insignificantes, etc.

Uno de los aspectos de la relación que se va a ver más afectado por la enfermedad son las relaciones sexuales. La noticia del diagnóstico de la enfermedad, junto con el miedo, la ansiedad, la tristeza, la preocupación y la presencia del fantasma de la transmisión del virus que suelen aparecer, pueden generar dificultades sexuales importantes: pérdida del deseo sexual, problemas para alcanzar el orgasmo, entre otras.

Otras posibles causas de la disminución del deseo sexual son:

  • Los tratamientos.
  • El miedo al rechazo o a hacerle daño a la pareja, puede generar evitar cualquier tipo de contacto o acercamiento físico.
  • Dificultad para aceptar los cambios físicos desarrollados en el paciente a raíz del tratamiento.
  • Miedo a la transmisión del virus.
  • Problemas previos de comunicación o de pareja, donde la enfermedad pasa a justificar el distanciamiento.

¿QUÉ PODEMOS HACER  ENTONCES PARA MEJORAR LA SEXUALIDAD CON NUESTRA PAREJA?

La comunicación, basada en la confianza, el amor y el respeto, es el elemento clave para poder recuperar la sexualidad con la pareja y mejorar la relación.

Para tener una buena comunicación es necesario estar en un estado receptivo, es decir, tienes que estar dispuesto no solamente a hablar, sino a escuchar. Además de la palabra hablada y escrita también nos podemos comunicar a través de los gestos, de la postura física, del tono de voz, o de los momentos que elegimos para hablar, lo que denominamos comunicación no verbal.

Algunas sugerencias para conseguir una buena comunicación:

  • Escoge un lugar y un momento tranquilo.
  • Pregunta a tu pareja qué cosas le preocupan. No se debería asumir que se conocen los sentimientos de la pareja: hay que darle la oportunidad de expresar cómo se siente.
  • Evita sarcasmos, críticas negativas y reproches.
  • Céntrate en el presente, procura evitar hablar del pasado. No se debería intentar solucionar varios problemas a la vez.
  • Si la comunicación verbal no funciona, se podría intentar hacerlo por escrito.
  • Expresa tus sentimientos de forma que tu pareja los entienda: si se le ocultan las preocupaciones o miedos puede producirle sentimientos de soledad y tendencia al aislamiento.
  • Habla con honestidad, respeto y comprensión.

Algunas sugerencias para mejorar la sexualidad:

  • Compartir con tu pareja las preocupaciones y dudas, ayudará a encontrar entre los dos soluciones alternativas para obtener placer y recuperar la intimidad, también en el deseo de proximidad y de simple contacto físico. Por lo que se aconseja que las parejas exploren formas alternativas, sin esfuerzo físico, para expresar su afectividad e intimidad. Por ejemplo, compartir una noche romántica viendo una puesta de sol, preparar un baño con sales y velas, intercambiar masajes, en estos casos se impone la creatividad.
  • En caso necesario, habla con tu medico, el cual te aconsejará o derivará a un especialista.

Es importante tener en cuenta que, en general, una vez finalizado el tratamiento, se puede volver a recuperar lentamente el deseo y la actividad sexual, siempre y cuando no haya problemas sexuales o de pareja importantes, antes del diagnóstico de la hepatitis C. Recuerda el aislamiento no es la solución, por el contrario agrava la situación.

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