Inicio BlogDigestivo/Endoscopia ¿En el Síndrome de Intestino Irritable, el estrés, la ansiedad y depresión son causa o consecuencia?

¿En el Síndrome de Intestino Irritable, el estrés, la ansiedad y depresión son causa o consecuencia?

Por Dra. Maribel Lizarzábal García

Nuestro sistema digestivo responde negativamente cuando abusamos de él, una continua mala alimentación o contaminación intestinal, definitivamente da como resultado un sistema digestivo perezoso y enfermo. Alteraciones en nuestro sistema digestivo pueden influir negativamente sobre nuestro bienestar y estado de ánimo, nos llenamos de ansiedad cuando nos sentimos “mal del estomago” y es más conocida la relación inversa, que nuestra angustia, el estrés, ansiedad, depresión y la ira o el enfado, pueden producir trastornos digestivos, conocidos como trastornos funcionales del sistema digestivo, entre ellos los más conocidos son el síndrome de intestino irritable (SII) y dispepsia funcional (DF) ó mala digestión sin causa orgánica aparente. La relación bidireccional cerebro – intestino en desordenes funcionales gastrointestinales ha sido desde hace muchos años objeto de investigación y a derivado en múltiples publicaciones. Una de ellas es el estudio poblacional prospectivo 12 años de seguimiento, publicada en Revista GUT 2012 y mas recientemente N. A. Koloski; M. Jones; N. J. Talley. Aliment Pharmacol Ther. 2016; 44(6):592-600.

Múltiples investigaciones indican, que en los pacientes con síndrome del intestino irritable (SII) o indigestión, existe una conexión clara entre el cerebro y el intestino, donde los síntomas psicológicos comienzan primero, y por separado, hay  un camino inverso del  intestino al cerebro, donde se da inicio a  los síntomas intestinales primero. Siempre se ha dicho que el intestino, con su sistema nervioso entérico “el segundo cerebro”, con cien mil millones de células nerviosas (neuronas) y el 90% de los receptores de serotonina (neurotransmisor del bienestar y  la felicidad), puede afectar el estado de ánimo, el comportamiento social, el apetito, la digestión, el sueño, la memoria, y el deseo o desempeño sexual; acumula muchas emociones no expresadas o problemas no resueltos, por lo que es responsable de muchos de nuestros síntomas.

«El cerebro intestinal desempeña un papel importante en la felicidad y miseria humanas, aunque poca gente sepa que lo tiene», dice Michael Gershon, autor del libro “El segundo cerebro”.

Una nueva investigación 2016, llevada a cabo por  Nicholas Talley y otros colegas han revelado que  cuando una persona padece largos periodos de ansiedad y depresión, es candidato seguro a sufrir del síndrome de intestino irritable (SII), en el periodo de un año.

Pero a su vez, existe el caso  de  las personas que no padecen niveles altos  de depresión, al comienzo del estudio, pero en su historial médico presentaban (SII), estos últimos, terminaban con niveles altos de ansiedad al cabo de un año de tener la enfermedad, esta relación bidireccional implica mecanismos intestinales y extraintestinales.

 

Las situaciones extremas del miedo y el trauma emocional provocan una liberación masiva de diversas sustancias químicas, mediadores, hormonas, neurotransmisores, etcétera, que alertan a todo el cuerpo de esta situación emocional aguda. Como en el intestino producimos y almacenamos muchas de estas sustancias químicas anteriormente mencionadas, su liberación excesiva y urgente desencadena reacciones enzimáticas digestivas y movimientos musculares intestinales muy rápidos, que con el tiempo se pudiera convertir en SII.

 

Los investigadores calcularon que en un tercio de los individuos, un trastorno del estado de ánimo precede al trastorno gastrointestinal, pero en dos tercios un trastorno gastrointestinal precede al trastorno del estado de ánimo.

 

Los resultados del estudio  indican que algunos pacientes con SII,  tienen una enfermedad intestinal primaria, que puede no sólo explicar sus síntomas intestinales, sino también que vive sumergido en ansiedad y depresión.

 

Este estudio podría abrir las puertas en el alivio de ambas enfermedades pero tratadas a través no solo del intestino, sino que seria más fácil de abordarlas a nivel psicológico, ya que debido a su fuerte conexión, si se pueden erradicar los síntomas de intestino irritable, de manera simultánea debería mejorar es estado psicológico del paciente. La DF y el SII son  considerados desordenes multifactoriales, que incluyen alteración de la microbiota intestinal (presencia de bacterias y parásitos en el intestino). Esto plantea un nuevo enfoque en la etiología y tratamiento de estas enfermedades.

La mejor ayuda para los pacientes con SII es un trabajo de equipo entre el gastroenterólogo, psicólogo o un psicoterapeuta y un especialista en nutrición.

 

Cuando un paciente ya lleva  muchos años con síntomas digestivos de dolor abdominal, distensión y sensación de inflamación, llenura y pesadez después de comer, “gases”, eructos o flatulencia, lo recomendable seria realizar estudios endoscópicos para descartar patología o enfermedad, excluir todos aquellos alimentos que provocan intolerancia en el paciente, y  ya preparado con una dieta personalizada, equilibrar la microbiota intestinal con altas dosis de probióticos,  apoyandonos con la ayuda sicoterapeuta.

Esperamos que esta información pueda ayudarte a mejorar tu calidad de vida.

Ser Feliz y Ser Saludable es una decisión de vida. Comienza Hoy !!!!!!!!!!!!!!!

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