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Aportes del patólogo en el diagnóstico de enfermedad inflamatoria intestinal.


Dr. Gabriel Arismendi-Morillo, Anatomo-patólogo, Profesor e Investigador de la Universidad del Zulia, Venezuela

La enfermedad inflamatoria intestinal constituye un proceso complejo y multifactorial con importantes  implicaciones  en  varios  aspectos de  la  vida  del  paciente  que  la  desarrolla.  Actualmente,  resulta  inexcusable  e  ineludible  el abordaje  multidisciplinario  para  el  diagnóstico y la terapéutica de los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal (1).

En este sentido, el papel del patólogo resulta esencial e imperativo, tanto para el diagnóstico inicial como para el seguimiento sucesivo y periódico de cada caso. Solo mediante el examen histopatológico de la mucosa intestinal es posible determinar la presencia de las características histopatológicas del proceso, a saber: cambios atróficos, criptitis asimétricas y/o simétricas, criptitis eosinofílicas, abscesos crípticos, presencia de cambios arquitecturales de las criptas, cambios en el epitelio de revestimiento con disminución de células caliciformes (pérdida del aspecto mucoso normal, erosión-ulceración, infiltrado inflamatorio linfohistioplasmocitario, infiltrado inflamatorio polimorfonuclear tipo neutrófilos y eosinófilos, granulomas, presencia de displasia asociada (Figura). En conjunto con los aspectos clínicos, paraclínicos y endoscópicos, resulta viable y más preciso establecer el diagnóstico definitivo de la enfermedad inflamatoria intestinal (2).

La enfermedad inflamatoria intestinal constituye un proceso complejo y multifactorial con importantes  implicaciones  en  varios  aspectos de  la  vida  del  paciente  que  la  desarrolla.  Actualmente,  resulta  inexcusable  e  ineludible  el abordaje  multidisciplinario  para  el  diagnóstico y la terapéutica de los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal (1).

En este sentido, el papel del patólogo resulta esencial e imperativo, tanto para el diagnóstico inicial como para el seguimiento sucesivo y periódico de cada caso. Solo mediante el examen histopatológico de la mucosa intestinal es posible determinar la presencia de las características histopatológicas del proceso, a saber: cambios atróficos, criptitis asimétricas y/o simétricas, criptitis eosinofílicas, abscesos crípticos, presencia de cambios arquitecturales de las criptas, cambios en el epitelio de revestimiento con disminución de células caliciformes (pérdida del aspecto mucoso normal, erosión-ulceración, infiltrado inflamatorio linfohistioplasmocitario, infiltrado inflamatorio polimorfonuclear tipo neutrófilos y eosinófilos, granulomas, presencia de displasia asociada (Figura). En conjunto con los aspectos clínicos, paraclinicos y endoscópicos, resulta viable y más preciso establecer el diagnóstico definitivo de la enfermedad inflamatoria intestinal (2).

Microfotografías de biopsias endoscópicas correspondientes a casos de pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal atendidos en la ciudad de Maracaibo. (Material histopatológico examinado por el Dr. Gabriel Arismendi Morillo).

El examen histopatológico contribuye en el proceso de establecer el tipo enfermedad inflamatoria intestinal, es decir, Rectocolitis ulcerosa o Enfermedad de Crohn, y al mismo tiempo, el grado de severidad de la misma, con lo cual, el gastroenterólogo puede establecer la terapéutica, abordaje y seguimiento clínico particular (3).

Otro aspecto fundamental que aporta el estudio de las biopsias, es que permite determinar la presencia de displasia de bajo grado o de alto grado (4). Este hallazgo resulta de primordial relevancia dado que orienta el tipo de seguimiento endoscópico que amerita cada paciente, o la necesidad de realizar un proceso de resección endoscópica o un procedimiento quirúrgico como la proctocolectomia (5). Por ejemplo, algunos protocolos recomiendan realizar una proctocolectomia total en casos de displasia de alto grado (no visibles endoscópicamente) o ante la presencia multifocal de displasia de bajo grado (6-8). Por su parte, en casos de zonas de displasia visibles endoscópicamente y que tengan márgenes bien definidos, recomiendan la resección endoscópica con seguimiento clínico y endoscópico cercano, mientras que, si la zona de displasia es endoscópicamente visible pero no resecable, aconsejan la protocolectomia total (9).

En conclusión, los aportes del patólogo son fundamentales para el diagnóstico, seguimiento y decisiones terapéuticas en la enfermedad inflamatoria intestinal. Los aspectos clínicos, endoscópicos y patológicos conforman figurativamente un triangulo escaleno, es decir, un triangulo con tres lados de una misma longitud.

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