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Cómo un hígado sano cuida nuestro colesterol

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El hígado y el colesterol: Lo que debes saber

Hoy quiero hablarles de los efectos del colesterol en nuestro “héroe anónimo”, el hígado. Es bueno aclararles mis queridos lectores que mantener los niveles de colesterol de manera equilibrada es vital para mantener una buena salud. Cuando tu hígado está sano se encarga solito de desintoxicar tu cuerpo de drogas, tóxicos  y otras sustancias extrañas. Almacena el glucógeno, que tu cuerpo utiliza para obtener energía, también cumple un rol importante en el metabolismo de las grasas, carbohidratos y proteínas. Un hígado sano, hace todo esto inadvertidamente. Una de las funciones importantes del hígado es producir y limpiar colesterol en tu  cuerpo. La mayor parte de la atención centrada en el colesterol describe su potencial de efectos nocivos para la salud. Pero el colesterol es necesario para la producción de hormonas, vitamina D y enzimas necesarias para la digestión. Los paquetes llamados lipoproteínas transportan el colesterol por todo el cuerpo. Dos tipos importantes son las lipoproteínas de alta densidad (HDL) y las lipoproteínas de baja densidad (LDL). “Alto” y “bajo” se refieren a la proporción relativa de proteína/grasa en el paquete. Tu cuerpo necesita ambos tipos en proporciones reguladas.

Pero entonces, ¿cómo saber si tus niveles de colesterol en el cuerpo son saludables?

Si tienes sobrepeso o tu dieta es alta en carbohidratos refinados y azúcares, es muy importante conocer tus niveles de HDL (colesterol “bueno”) y LDL (colesterol “malo”) para tener una estimación aproximada del colesterol total, HDL, LDL, más  un tercer tipo de grasa llamada triglicéridos. En el cuadro a continuación, se presentan sustentados en evidencia científica, desde los niveles óptimos de colesterol total requeridos para un cuerpo saludable, hasta el nivel más alto que representaría un alto riesgo de enfermedad cardiaca.

Niveles de colesterol LDL (colesterol “bueno”)
Menos de 100 mg / dL óptimo
100-129 mg / dL casi óptimo / superior al óptimo
130-159 mg / dL límite alto
160-189 mg / dL alto
Colesterol total
Menos de 200 mg / dL deseable
200-239 mg / dL límite alto
240 mg / dL y superior alto

Complicaciones de la función hepática: ahora bien, ¿Qué pasa si tu hígado no funciona bien? Sabemos que existen numerosas enfermedades del hígado como la enfermedad del hígado graso, la cirrosis, entre otras afecciones. Estas  complicaciones alteran la función hepática y pueden dificultar la capacidad del hígado para producir o eliminar el colesterol. Ambas condiciones pueden causar un aumento en el colesterol y afectar tu salud. A continuación te explico como el hígado graso y la cirrosis además de otros agentes pueden afectar el hígado de una manera que hace que los niveles de colesterol se eleven.

  • Enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA): la forma más común de mal funcionamiento del hígado es cuando tenemos el hígado graso. Esta enfermedad afecta aproximadamente a una cuarta parte de la población. Mayormente se presenta  entre personas con sobrepeso o diabetes en un 70% de los casos y se asocia con dislipidemia, niveles elevados de colesterol y compuestos similares en la sangre, lo que conduce a lipodistrofia, irregularidades en la forma en que el cuerpo distribuye o almacena la grasa (nivel de cintura y abdomen). El hígado graso con frecuencia lo puede también producir el alcohol, alterando igualmente el metabolismo de las grasas. No abordar  esta enfermedad a menudo conduce a cirrosis, insuficiencia hepática y cáncer de hígado.
  • Cirrosis: la cirrosis puede causar cicatrices y evitar que el hígado realice funciones metabólicas básicas. La lesión incluye inicialmente inflamación y fibrosis producida por alcohol, grasa, virus como hepatitis C, medicamentos o hierbas tóxicas, con alteración importante de las funciones hepáticas. 
  • Drogas: otra causa importante de problemas hepáticos es el abuso de los fármacos. El trabajo del hígado es metabolizar para eliminar los químicos en el cuerpo, esto lo hace susceptible a lesiones por medicamentos recetados, de venta libre o recreativa. Las lesiones hepáticas comunes inducidas por fármacos y los fármacos asociados con estas afecciones incluyen: Hepatitis aguda, Hepatitis crónica, patrón mixto o hepatitis atípica, esteatohepatitis no alcohólica, Esteatosis microvesicular (DILI= Enfermedad hepática inducida por fármacos). Los fármacos de uso más común son antiinflamatorios no esteroideos (Ibuprofeno, diclofenac, meloxicam, piroxicam, celecoxib), anticonceptivos orales, esteroides anabólicos, entre otros).

El daño hepático puede progresar durante meses o años sin síntomas. Inicialmente se elevan la enzimas hepáticas y cuando ya comienzan a  aparecer los síntomas, el daño hepático a menudo es extenso. Si presentas cifras elevadas de enzimas hepáticas en sangre o sientes los síntomas que te menciono a continuación, te recomendaría  que visites ya a un especialista en hígado. Éstos incluyen: Cifras elevadas de transaminasas, bilirrubina, fosfatasas alcalinas, ictericia (piel y ojos amarillos), fatiga, debilidad, pérdida de apetito y acumulación de líquido dentro del abdomen. Estas pruebas indican daño del hígado e incluyen:

  • Prueba de enzimas hepáticas: las enzimas comunes en este panel son alanina transaminasa (TGP), aspartato transaminasa (TGO), fosfatasa alcalina y gamma-glutamil transpeptidasa (GGT). 
  • Prueba de bilirrubina: la sangre transporta la bilirrubina del hígado y la vesícula biliar y luego se excreta en las heces. 
  • Prueba de proteínas hepáticas: los niveles bajos de las proteínas como la albúmina pueden mostrar una pérdida de la función hepática. La protrombina es una proteína hepática necesaria para la coagulación. Una prueba común mide cuánto tiempo tarda la sangre en coagularse. El tiempo de coagulación prolongado puede significar una falta de vitamina K, factores vitamina K dependientes y daño hepático.
  • Panel de lipoproteínas individuales: el panel analiza el colesterol en sangre y los triglicéridos juntos. 

Tratamiento: el tratamiento de los trastornos hepáticos a menudo comienza abordando la afección subyacente. Cambiar tu estilo de vida y adoptar una alimentación balanceada y saludable es la clave para un hígado sano. Lo más recomendable es  incluir en tu dieta: granos, frutas, vegetales, carne, frijoles y aceite de oliva en proporciones balanceadas. Los alimentos ricos en fibra y grasa saludable son clave  además es importante que te mantengas hidratado. Ahora bien, qué deberías evitar: alimentos ricos en grasas saturadas, harinas refinadas, azúcares y exceso de sal, y fundamentalmente el alcohol. Realizar ejercicio es fundamental.

El tratamiento médico del colesterol alto puede incluir una clase de medicamentos llamados estatinas, lo cual debe individualizarse ya que su uso es controversial.  Mantener un estilo de vida saludable con una dieta balanceada y ejercicio regular asociando suplementos con omega3, además de las intervenciones terapéuticas en caso de que se requiera, promete un control más efectivo del colesterol, incluso entre personas con enfermedad hepática o antecedentes familiares hereditarios de colesterol elevado. 

Enlaces o links recomendados: 

http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0925443915001647

https://www.nhlbi.nih.gov/health/resources/heart/heart-cholesterol-hbc-what-html

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4947059/

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