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Consejos para evitar el daño hepático por la hepatitis

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Lo primero que debes saber es que no existe un menú o dieta certificada por nutricionistas y fundamentada en investigaciones clínicas que ayude a las personas con hepatitis a recuperar y mantener su hígado sano. Tampoco se ha demostrado que algún alimento produzca daño o beneficie la recuperación del hígado. Sin embargo, está comprobado que ciertos alimentos pueden ayudar a sentirte mejor, aumentar las defensas y estar en mejores condiciones para enfrentar el virus.

En la fase inicial de la infección por el virus de la hepatitis, mantener una alimentación saludable que aumente la energía y ayude a  estimular el sistema inmunológico resulta bastante difícil. La malnutrición se presenta debido a que en este periodo el paciente siente malestar físico y sintomatología digestiva como náuseas, vómitos, en ocasiones diarreas y dolor abdominal, se pierde totalmente el apetito y se presenta aborrecimiento y rechazo al olor a comidas.

Si eres cuidador de personas con hepatitis, ya seas mamá, familiar o profesional de la salud de un infectado, o si eres tú el afectado y debes cuidarte por ti mismo, es muy importante seguir estos consejos: el reposo es fundamental,  ocho horas de sueño por noche ayuda mucho a la recuperación; la alimentación debe ser siempre balanceada con alimentos frescos, no procesados y tomar mucha agua (8 vasos al día). Se deben consumir dietas, preferiblemente, bajas en grasas y sin exceso de sal. Los carbohidratos complejos y la proteína magra deberían ser la base de cada comida.

Consejos para una buena alimentación durante la hepatitis

  • Alimentación balanceada: trata de añadir a la dieta alimentos de los cuatro grupos nutricionales y presta atención a las pautas básicas de una buena nutrición, las cuales son: cereales, granos, verduras, frutas, productos lácteos,  proteínas de pescado, aves, carne, nueces, soja y huevos.
  • Estar atento del apetito: las personas con hepatitis pueden llenarse demasiado rápido o no tener apetito. Intenta hacer refrigerios pequeños frecuentes, en lugar de solo tres comidas grandes. Los alimentos blandos o líquidos que no son demasiado calientes o fríos son los más fáciles de tolerar. Si te sientes mal, evita los alimentos picantes o grasosos. Puedes considerar un suplemento nutricional rico en proteínas los días de poco apetito, entre comidas.
  • Evita el exceso de sal: limitar la sal a menos de 2 gr por día ayudará a reducir la cantidad de líquido retenido. Los alimentos como las sopas enlatadas, la carne enlatada, los embutidos, spam, el queso y muchos otros alimentos procesados tienen un alto contenido de sal. Debes  leer la etiqueta para verificar el contenido de sodio, si es mayor de 300 mg por porción se considera alto en sal.
  • Moderación con las proteínas en tu dieta: la proteína es necesaria para curar las células del hígado dañadas por la hepatitis, pero demasiada puede sobrecargar un hígado debilitado. En la enfermedad hepática severa, el exceso de proteína puede ocasionar una condición llamada encefalopatía, que afecta el funcionamiento del cerebro. Esto no suele ocurrir en casos de hepatitis aguda. Pregúntale  a tu  médico si debes restringir la ingesta de proteínas. Los pacientes sin encefalopatía o con hepatitis no complicada deben ingerir suficientes proteínas para evitar una mayor pérdida de masa muscular, debido a la falta de ejercicio.
  • Ingerir las grasas adecuadas: las grasas son importantes en la dieta para el almacenamiento de energía, pero hay grasas buenas y grasas no saludables. Asegúrate de consumir grasas saludables, en forma de nueces, aceite de oliva y aceite de pescado. Evita las grasas de las carnes, piel de las aves de corral y la margarina. Ten cuidado con las grasas trans que se pueden encontrar en los alimentos fritos, galletas y repostería de panadería como las donas y los ponqués.
  • Frutas y vegetales: debes servir un mínimo de cinco porciones por día. Las frutas y vegetales son ricos en antioxidantes y vitaminas que pueden ayudar a regenerar las células hepáticas dañadas por la hepatitis.
  • Hidratos de carbono (carbohidratos): estos alimentos deberían constituir la mayor parte de la dieta. Para los pacientes con hepatitis es bueno consumir abundantes cereales, panes y pasta integrales. Trata de utilizar granos enteros que contengan germen y salvado, en lugar de granos refinados, como arroz blanco o pan blanco.

Precauciones especiales relacionadas con los alimentos

Si el hígado ya está debilitado por la hepatitis es importante reducir cualquier daño adicional que pueda evitar que el órgano mejore. Por ejemplo, el consumo de alcohol, sustancia tóxica al hígado por excelencia. La hepatitis tipo A se contagia a partir de alimentos y agua contaminados. Algunos medicamentos, incluso el alcohol y los medicamentos de venta libre, también pueden dañar tu hígado. Por lo tanto, es importante tener en cuenta lo siguiente cuando se trata de  una infección por hepatitis:

  • Seguridad alimentaria: las personas con hepatitis deben evitar los mariscos crudos o poco cocidos. Todas frutas y vegetales deben lavarse bien con agua potable segura y cloro para eliminar los residuos nocivos, bacterias y parásitos. El lavado de manos es muy importante, deben lavarse antes y después de manipular los alimentos.

Para saber un poco más acerca del adecuado lavado y proceso de desinfección de los alimentos visita mi video:  https://www.youtube.com/watch?v=RhRMqcdd6DY

  • Alcohol y paracetamol: las personas con hepatitis no deben consumir alcohol, ya que es tóxico al hígado inflamado por el virus. Además, evita que las células hepáticas dañadas se recuperen. Y cuando el alcohol se combina con acetaminofén, el ingrediente popular que alivia el dolor y la fiebre en medicamentos de venta libre, podría producirse una insuficiencia hepática aguda severa y grave.

Estas sugerencias pueden ayudarte a ti o al cuidador a proporcionar una dieta balanceada que facilite la recuperación del paciente. Asegúrate de evitar los alimentos y medicamentos que pueden ser perjudiciales para un hígado en recuperación y mantén siempre una vigilancia médica.

Enlaces o links recomendados:

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29166253

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29852499

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