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COVID-19

¿COVID-19 puede afectar al hígado?

COVID-19,  se caracteriza  por causar  problemas respiratorios, que pueden ser leves, moderados o severos.

Pero con el correr del tiempo, la evidencia científica ha ido sumando información acerca del impacto del virus SARS-CoV-2 en otros órganos y sistemas además de los pulmones y actualmente.

Se intenta definir el rol del nuevo COVID-19 en el origen de lesiones hepáticas.

Hoy en día ya se ha comprobado que el COVID-19 no es una enfermedad exclusiva del sistema respiratorio. 

Ya que la ciencia ha identificado que el virus  SARS-CoV-2 además de los pulmones, también afecta corazón, sistema gastrointestinal, cerebro, riñones, páncreas y el hígado en otros.

Este virus se caracteriza por tener en su superficie unas espigas o puntas que le da apariencia  como de una corona, razón por la cual se  le llama coronavirus.

Esas espigas son como llaves que le permiten al virus, entrar en cerraduras que se encuentran en la superficie de las células de los diferentes órganos.

Siendo estas son los receptores ACE2 (Enzima Convertidora de Angiotensina2), mecanismo que utiliza para entrar y utilizar la maquinaria interna de la celula y replicarse.

Los órganos con mayor número de estos receptores son los más afectados.

Alteraciones hepáticas en enfermos con COVID-19

Los reportes en la literatura sobre prevalencia de alteraciones hepáticas han sido variables, alrededor de 39,6% y 43,4%.

El daño hepático por COVID-19 no es bien conocido, pero está establecido que casos de estadíos avanzados de enfermedades hepáticas crónicas pueden desencadenar complicaciones severas y muerte.

¿Cómo identificamos que hay daño hepático?

El hígado no produce síntomas, no duele y expresa su alteración elevando sus enzimas.

Pacientes hospitalizados por COVID-19 han presentado niveles elevados de enzimas hepáticas, como la alanina-aminotransferasa (ALT) y la aspartato-aminotransferasa (AST) y la glutamina-aminotranspeptidasa (GGT).

Tener mayores niveles de enzimas hepáticas puede significar que el hígado se encuentra afectado, al menos temporalmente.

Algunos estudios han demostrado que las personas con enfermedad hepática crónica preexistente (hepatitis crónica, cirrosis, hígado graso o complicaciones relacionadas) a quienes se les diagnosticó COVID-19, tuvieron  mayor riesgo de complicaciones y muerte que las personas sin enfermedades hepáticas prexistentes.

Estudios limitados acerca de SARS-CoV-2 y afecciones hepáticas

Existe poca evidencia científica hasta los momentos, acerca de la relación del virus con  insuficiencia  hepática agudas o crónicas.

Los estudios citados no están diseñados para adjudicar responsabilidad directa al SARS-CoV-2 en las alteraciones bioquímicas observadas.

No son satisfactorios en un escenario donde las elevaciones en enzimas hepáticas en pacientes con COVID-19 pueden obedecer a diferentes agentes causales.

Se desconocen por el momento mecanismos involucrados en el eventual efecto directo de daño celular del SARS-CoV-2 en el hígado.

Nuevos estudios deberán aportar información acerca de su patogenia y dinámica viral en los distintos tipos de células hepáticas.

Reportes orientan que los colangiocitos (células que se encuentran en hígado, pero que corresponden a los ductos biliares, son los más ricos en receptores ACEy por lo tanto son los mas afectados por el virus).

Otras posibilidades para las anormalidades hepáticas en COVID-19

Existen explicaciones alternativas que bien podrían dar cuenta de las anormalidades bioquímicas hepáticas detectadas.

Se han  observado en algunos pacientes con COVID-19 un fenómeno de respuesta inflamatoria exacerbada.

Conocida como “tormenta de citoquinas”, suele cursar con liberación masiva de interleuquinas, signos y síntomas de sepsis, inflamación descontrolada (Síndrome de respuesta inflamatorio) y daño multiorgánico incluyendo falla hepática.

Además, de la citada tormenta de citoquinas, en las unidades de cuidados intensivos cobra relevancia la hipoxia de los tejidos por la insuficiencia aguda respiratoria y el hígado no escapa a este riesgo.  

Tampoco podria descartarse un efecto hepatotóxico asociado a uso de multiples fármacos, tipo antiinflamatorios no esteroideos, lopinavir / ritonavir, remdesivir, cloroquina, o tocilizumab, que son conocidos por la capacidad para generar reacciones adversas en hígado.

Otro aspecto poco explorado tiene que ver con la posibilidad de reactivación de una enfermedad hepática crónica subyacente lo que se reporta en un 2-11% de los casos con COVID-19, por ejemplo, hepatitis B crónica, en aquellos que reciben medicamentos como tocilizumab.

El capítulo del compromiso hepático en COVID-19 se continua escribiendo, gracias a nuevas evidencias cientificas, que intentan determinar el grado de participación del virus y el hígado en esta nueva enfermedad.

Si tienes enfermedades crónicas del hígado, debes cuidarte del COVID-19

Además de las medidas preventivas generales ya conocidas para evitar contraer o propagar el virus, las personas con enfermedades crónicas del hígado también pueden tomar las siguientes medidas:

1. Si está bajo tratamiento para la hepatitis B o C, u otras afecciones crónicas, continúa tomando tus medicamentos según lo recetado.

Habla con tu médico antes de dejar de tomar cualquier medicamento que te hayan recetado.

Asegúrate de tener suficientes medicamentos en casa para reducir las visitas innecesarias a los servicios de salud o las farmacias.

Podrías ser elegible para recibir un suministro de medicamentos de hasta 90 días.

2. Se recomienda permanecer en casa y diseñar un plan para continuar con tus cuidados y habitos saludables.

Continúa haciendo ejercicios de forma regular y adopta una alimentación saludable rica en frutas, vegetales, fibras, además de carnes magras y grasas saludables.

Implementa técnicas de relajación, medita, escucha música.

3. Evita la ingesta de alcohol.

Evita el cigarrillo, fumar aumenta el riesgo de tener enfermedades respiratorias graves.

Dejar de fumar o vapear podría reducir tus probabilidades de presentar complicaciones graves a causa del COVID-19.

4. Si te enfermas, asegúrate de mantenerte en contacto telefónico o por correo electrónico con las personas que puedan ayudarte.

Procura establecer  un enlace por internet por video llamada con tu médico.

El impacto del virus sobre el hígado no es bien conocido, pero en pacientes con enfermedades hepáticas crónicas, especialmente en estadios avanzados, puede comprometer de forma crítica la supervivencia y desencadenar descompensaciones.

La evidencia científica explica que la mayoría de las complicaciones hepáticas por COVID-19 es por la potencial hepatotoxicidad de algunos fármacos empleados.

Más allá, la pandemia también ha impactado negativamente sobre aquellos con enfermedades hepáticas que no han adquirido la infección viral, ya que la redistribución de los recursos humanos y materiales hacia la atención de pacientes con COVID-19, ha provocado una merma en su tratamiento, diagnóstico y seguimiento que a buen seguro tendrá consecuencias negativas en el futuro.

Fuentes y Enlaces relacionados con el tema: 

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7332955/

https://www.nature.com/articles/s41575-020-0328-2

https://www.elsevier.es/en-revista-annals-hepatology-16-avance-resumen-the-liver-in-times-covid-19-S1665268120300430

Te invitamos a leer más sobre COVID-19 en este artículo títulado COVID 19 y Obesidad: Dos pandemias fuera de control clic AQUÍ

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