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Diagnóstico de hígado graso: tomografía o resonancia

Por Dr. Antonio Páez
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La esteatosis hepática o el hígado graso es un desorden metabólico que se caracteriza por la acumulación de grasa en el hígado sano y representa la causa más común de enfermedad hepática crónica en el mundo occidental. Se asocia a diferentes entidades como: consumo excesivo de alcohol, diabetes, resistencia a la insulina, obesidad, dislipidemia, consumo de esteroides, hepatitis, quimioterapia, radioterapia, entre otros. La enfermedad tiene distintas etapas las cuales son: esteatosis hepática simple, esteatohepatitis (inflamación del hígado) y cirrosis (daño hepático crónico avanzado).

Es de vital importancia poder realizar el diagnóstico en etapas tempranas ya que la evolución de la enfermedad puede ser fatal conllevando al paciente a padecer cáncer de hígado. Es primordial la evaluación por diversos médicos como el internista, gastroenterólogo especialista en enfermedades hepáticas, radiólogo y patólogo, para que en conjunto establecen el diagnóstico y el manejo del paciente. No hay manifestaciones clínicas importantes y suele ser un hallazgo casual en estudios de laboratorio o en ultrasonido abdominal.

El médico tratante debe realizar una historia clínica detallada evaluando factores de riesgo, indicar varios exámenes de laboratorio principalmente para determinar la causa de la esteatosis hepática, entre ellos se encuentran evaluación de función hepática, determinar la existencia de síndrome metabólico.

También hay distintos métodos imagenológicos que facilitan la determinación de esta enfermedad al evaluar la anatomía del hígado y el bazo. La primera técnica es el ultrasonido y permite una detección cualitativa de cantidad de grasa hepática moderada a alta, aunque es un método no invasivo y económico presenta una desventaja ya que depende de las habilidades del operador.

La tomografía es un procedimiento que consiste al igual que los rayos X en emisión de radiaciones ionizantes para producir imágenes en múltiples planos de los órganos, huesos, grasa, vasos sanguíneos del cuerpo humano. Este estudio brinda muchos detalles ya que el área de interés se puede ver tridimensional, motivo por el cual amerita más radiación que una radiografía. Permite evaluar la estructura del hígado y detectar subjetiva u objetivamente la presencia de grasa en éste. Sin embargo, hay algunos factores técnicos relacionados con el tipo de tubo del tomógrafo y los protocolos de estudio que pueden afectar las medidas cuantitativas que diagnostican la esteatosis siendo así un estudio con una sensibilidad y especificidad no muy alta.

La resonancia magnética es un estudio no invasivo que emplea un campo magnético potente, pulsadas de radiofrecuencia y una computadora para crear imágenes detalladas de los órganos, tejidos blandos, huesos, y prácticamente el resto de las estructuras internas del cuerpo, su principal ventaja es que no utiliza radiaciones ionizantes. Es altamente sensible para la determinación y caracterización de la esteatosis hepática mediante el uso de diversas técnicas, entre sus ventajas están que es una técnica relativamente sencilla, evalúa completamente el hígado y la no utilización de radiación pero es un poco limitada por su alto costo y la variabilidad que puede existir dependiendo del equipo y protocolo utilizado.

Es importante conocer los diferentes métodos que existen para realizar un diagnóstico certero y confiable para poder guiar de la mejor manera posible al paciente.

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