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Editorial: Enfermedad inflamatoria intestinal en tiempos de COVID 19

Dr. Guillermo Veitia, Coordinador del Grupo Venezolano de Trabajo en Enfermedad Inflamatoria 
Intestinal, Presidente de la Sociedad Venezolana de Gastroenterología, Secretario de la 
Organización Panamericana de Crohn y Colitis (PANCCO), Profesor e Investigador de la 
Universidad Central de Venezuela

Es un honor recibir la invitación de la Revista Hígado Sano para escribir en tiempos tan difíciles como los que vivimos por la pandemia COVID 19, el Editorial del volumen sobre Colitis Ulcerosa y Enfermedad de Crohn, patologías muy complejas y heterogéneas que junto a un 5-10% de Colitis Indeterminada (CI) engloban el término de Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII).

La complejidad y heterogeneidad de estas enfermedades radica en el hecho que en los pacientes que la sufren no solo está afectado el tracto gastrointestinal, sino que además un 50% de ellos presentan en cualquier momento de su evolución manifestaciones extraintestinales  y complicaciones que pueden comprometer de manera significativa su calidad de vida (1).

Al tratar de resumir en puntos claves aspectos de importancia de la EII, debemos recordar que en su fisiopatología están involucradas cuatro teorías: la infecciosa, ya que pudiera ser un antígeno bacteriano el “disparador” del cuadro clínico en un individuo con predisposición genética que lo lleva a tener una alteración de su sistema inmunológico que desencadena una permeabilidad mucosa también alterada favoreciendo la penetración bacteriana que contribuirá en medio de este desequilibrio a la liberación de agentes “agresores” al intestino. Debemos agregar a todas estas, la teoría psicológica tal vez un poco olvidada y que pudiera tener un rol importante en muchos casos.

En relación a su incidencia y prevalencia hay que destacar un aumento significativo en el diagnóstico de la EII en las últimas dos décadas, así como en las diferencias en las características clínicas y epidemiológicas en Latinoamérica y el Caribe, de acuerdo a los resultados presentados por el estudio EPI-LATAM IBD en el congreso de la Organización Europea de Crohn y Colitis (ECCO) 2020, trabajo epidemiológico multicéntrico que debemos continuar, incorporando a todos los países del continente y así presentar cifras ajustadas a la realidad.

Sin duda el gold estándar del diagnóstico es la ileocolonoscopia que aun cuando no aporta hallazgos específicos nos ofrece datos que nos harán pensar en CU o EC (2), luego de descartar otras posibles etiologías con un diagnóstico diferencial que se debe siempre plantear frente a todo paciente con diagnóstico presuntivo de EII.

Un tema controversial, la biopsia, no siempre es diagnóstica pero nos brinda muy buena información presentándonos esos “tips” que no deben faltar en un informe de CU o de EC (3). Para el alcance de esta meta es de suma importancia tener en nuestros equipos multidisciplinarios, patólogos “enamorados” de la EII.

En la parte del laboratorio es necesario mencionar el valor de algunos marcadores de inflamación como la Calprotectina Fecal y la Proteína C Reactiva. La primera ayuda para hacer un diagnóstico diferencial entre un trastorno funcional tipo Síndrome del Intestino Irritable y una patología orgánica (4-6). En EII orienta en el seguimiento. Valores alterados nos hablan de actividad y en rango de normalidad expresan remisión, evitando muchas veces la realización de estudios endoscópicos.

Las imágenes en el diagnóstico han ido adquiriendo cada día más importancia. Un ultrasonido con contraste puede dar muy buena información del estado de esa pared intestinal y presencia de trayectos fistulosos, abscesos, etc. Lamentablemente en muchos países latinoamericanos no se está haciendo amplio uso de este valioso método diagnóstico a diferencia de la enterotomografía y enteroresonancia magnética que están siendo realizadas en muchos pacientes, principalmente en enfermedad de Crohn con muy buena eficacia diagnóstica (7).

El tratamiento de la EII debe hacerse de manera precoz y ha tenido durante la última década avances significativos. Los aminosalicilatos continúan siendo la piedra angular del tratamiento en la Colitis Ulcerosa y en casos de Enfermedad de Crohn colónica localizada. Los esteroides son efectivos en las crisis y no deben ser usados como terapia de mantenimiento. Los inmunomodulares también efectivos no se usan en las crisis porque su efecto se inicia al cabo de unas 12 semanas y pueden ser usados, cuando están indicados, siempre pensando a tiempo en la posibilidad de efectos adversos, como monoterapia o terapia combinada junto al tratamiento biológico que bloquea al agresor Factor de Necrosis Tumoral y que ha dado buenos resultados en pacientes de alto riesgo en los cuales debemos comenzar con una estrategia Top Down más agresiva que logre controlar de manera efectiva la inflamación. En aquellos no respondedores están indicadas las nuevas terapias como Vedolizumab, Ustekinumab, Tofacitinib y otras actualmente en investigación.

Es necesario destacar finalmente que durante la pandemia COVID 19 que nos afecta, hay consideraciones que debemos hacer dado el riesgo de contagio por Coronavirus que pudiera existir. Al respecto es necesario recordar que los pacientes que están en remisión tienen un riesgo similar al de la población general, pero si están en crisis este aumenta, por lo que debemos educarlos mediante estrategias de consultas telefónicas, Foro Chats u otras formas de telemedicina sobre la importancia de la adherencia al tratamiento en medio de tantas dificultades, insistiendo en el cumplimiento estricto de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud como mantenerse en casa a menos que tengan urgencia de salir, usar tapa boca y anteojos durante la pandemia, lavado de las manos cuantas veces sea necesario y algo de suma importancia, controlar situaciones de estrés y ansiedad que pudieran favorecer recaídas, sugiriéndoles lecturas y videos sobre inmunoalfabetización que les permita mantener activo su sistema inmunológico y así poder luchar contra muchas enfermedades.

Insistir en la importancia que continúen recibiendo los tratamientos indicados por su médico tratante como aminosalicilatos e inmunomoduladores, evitando el uso de esteroides (6) si no son de extrema urgencia y distanciar, de ser posible, las terapias biológicas, contando siempre con el apoyo de la enfermera y médicos de la Unidad de EII.

Los diferentes artículos de este volumen de Hígadosano comentarán con más detalle cada uno de estos puntos claves.

Como mensaje relevante debemos sembrar la importancia de crear en todos nuestros países latinoamericanos Equipos Multidisciplinarios EII (8) que evalúen de manera integral a los pacientes, para así proporcionarles una mejor calidad de vida.

 

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