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Hígado graso y enfermedad cardiovascular

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La obesidad puede producir alteraciones en metabolismo de los carbohidratos y grasas que conduce a la acumulación de grasa hepática. La presencia de hígado graso está relacionada con la presencia de obesidad, y riesgo de enfermedad cardiovascular.

Aspectos epidemiológicos del hígado graso

El hígado graso es una enfermedad de distribución mundial cada vez más común, que está estrechamente asociada con la diabetes y la obesidad, las cuales han alcanzado proporciones epidémicas alrededor del mundo.

El hígado graso es una enfermedad asintomática, que frecuentemente no presenta alteraciones de laboratorio relevantes y que en la mayoría de los estudios de prevalencia se determina mediante estudio ecográficos.

Es más prevalente en pacientes de la cuarta a sexta décadas de la vida, del sexo masculino, origen étnico hispano y con Síndrome Metabólico. se estima que la HGNA afecta al 20-30% de la población occidental.

La frecuencia del cáncer de hígado es variable en cada país y localización geográfica. Se estima que el cáncer de hígado es responsable de 750.000 muertes al año relacionadas con cáncer y causante de más de 1.000.000 de muertes en pacientes con cirrosis hepáticas.

Hígado graso y enfermedad cardiovascular

El Hígado graso está presente en más de un tercio de la población general y en la mayoría de los pacientes con factores de riesgo cardiovasculares, como la obesidad abdominal, la diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial, triglicéridos y colesterol elevados, en otros. Actualmente, la importancia del hígado graso ha sido altamente reconocida en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.

La alta frecuencia de hígado graso evaluado por ecografía abdominal asociado a hiperinsulinemia o insulinorresistencia y enfermedad cardiovascular, ha sido reportada en la población general, tanto en obesos como no obesos, como en pacientes con enfermedad coronaria o enfermedad cerebrovascular documentada.

La relación entre el hígado graso y la aterosclerosis ha sido reportada en sujetos aparentemente sanos, lo cual podría ser un reflejo del impacto negativo de la obesidad en la salud. De hecho, la disfunción endotelial coronaria ha sido reportada asociada a la presencia de hígado graso y obesidad. Existe una fuerte asociación entre la severidad de la grasa hepática y el aumento en el grosor de las capas íntima y media de la arteria carótida, la presencia de placas ateroscleróticas y menor vasodilatación endotelial mediada por flujo.

Tomando en consideración lo antes mencionado, se concluye que la grasa hepática es un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.

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