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Impacto de la relación médico-paciente en la salud

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Cómo afecta a tu salud la relación con tu médico

En mis más de 40 años de ejercicio profesional en el área de la salud he aprendido que atender a un paciente no es solo conocer sus síntomas, diagnosticar y abordar su enfermedad, sino conectar, ir mucho más allá. Si no logramos como médicos descubrir lo que nuestro paciente realmente necesita, que muchas veces es posible que ni él aún lo no haya identificado, no logramos ayudarlo. Quizás lo aliviemos o curemos, pero no alcanzamos a sanar, y aquí quiero detenerme a explicar la diferencia entre “curar” y “sanar”. En el acto de curar, el paciente está esperando que el doctor le ofrezca el “medicamento o tratamiento mágico”, que le resuelva el problema, la solución se espera que venga de afuera hacia adentro; en el caso de sanar, el médico despierta los doctores que hay dentro de la persona enferma y el paciente identifica las razones que lo llevaron a enfermar, asume una actitud responsable ante su enfermedad y decide hacer los cambios necesarios para recuperar y mantener en el tiempo su salud. Ya Hipócrates lo dijo hace más de 640 años aC,  “Antes de intentar curar a alguien, pregúntale si está dispuesto a renunciar a las cosas que lo enfermaron”.

Lamentablemente los pacientes de hoy en día, están perdiendo la confianza en los médicos, pues piensan que solo los atendemos motivados a nuestras ganancias financieras y sienten que ya no escuchamos sus preocupaciones y no nos importa lo que quieren o necesitan. Esto, si bien es cierto que haya ocurrido en alguna ocasión, no debemos generalizarlo, porque existe cantidad de profesionales de la medicina entregados a su vocación de servir y dispuestos aún a dar su descanso, su salud, sus momentos en familia, su vida, por sus pacientes, lo que ha quedado puesto en evidencia en estos momentos de crisis epidémica mundial que nos deben llevar a reflexionar sobre esta aseveración y también sobre nuestra verdadera misión de acuerdo a nuestro juramento hipocrático y de cómo podemos revertir y rescatar nuestra maravillosa y sanadora relación médico-paciente, sobre todo en las consultas.

La evidencia científica en numerosos estudios nos muestra el efecto real que proporciona el buen trato al paciente sobre su salud, demostrando que cuando se entrenaba a los médicos para que perfeccionaran su relación y  habilidades sociales, manteniendo una relación abierta a la escucha positiva y comprensiva hacia sus pacientes, generalmente a ellos les iba mejor en sus esfuerzos por perder peso, reducir su presión arterial, gestionar el dolor y rescatar su salud en general.

A mí, por ejemplo, me encanta incluir en cada consulta una pequeña conversación motivacional con cada uno de mis pacientes de acuerdo a sus necesidades; a veces lleva un alcance no solo físico, sino humano, integral y espiritual y esto con el paso de los años me ha demostrado cómo los pacientes en general, con problemas tanto digestivos como hepáticos, obesos, diabéticos, tienden a motivarse y comprometerse consigo mismos en sus esfuerzos de cambiar hábitos para perder más peso, distanciar sus crisis de colitis por colon irritable o cualquier otro problema de salud, en general la mayoría reportó mejora significativa de su sintomatología y presentaban menos molestias o dolor, sobretodo, mejoraban su calidad de vida a largo plazo.

Cada paciente que entra en mi consulta es diferente, mientras tengo pacientes muy herméticos y que solo van para que les cure su problema específico, hay  otros que valoran que les pregunte sobre hábitos de higiene en el lavado de los alimentos y tipo de agua que consumen, cómo manejan sus emociones, su satisfacción laboral, relaciones interpersonales, actividad física, ritmo de sueño, técnicas de relajación que practica y la conexión con su espiritualidad, lo que he denominado en otras oportunidades como alimentos primarios, que no son los que están dentro del plato, pero son determinantes para evitar enfermarse y tener una buena digestión, estar libre de síntomas con excelente salud, más allá de su estómago, colon, o hígado.

A todos y cada uno, siempre evalúo desde un punto de vista integral, holístico (cuerpo, mente, emociones y espíritu); intento ayudarlos a que se encuentren consigo mismos y escuchen a su cuerpo, quien probablemente les está hablando a través de sus síntomas, de la necesidad de vivir de forma diferente, dando importancia a lo que verdaderamente la tiene, atender “su mejor empresa”, que son ellos mismos y que el precio que deben pagar por lograr más dinero o éxito no sea la salud, ya que “el cuerpo habla lo que la mente calla” y aprender a escuchar a tu cuerpo es la clave para, inclusive, poder relatar al médico con sinceridad y asertividad la historia clínica y biográfica, porque con mucha frecuencia la enfermedad que presentan está precedida de acontecimientos o momentos de vida difíciles, como duelos o pérdidas de familiares o trabajo, problemas económicos, emocionales, interpersonales no bien manejados 

RECUERDA ESTO:

  • La relación médico- paciente es muy importante.
  • Como paciente debes comprender que está bien buscar un médico con quien “hagas química”, que cumpla con tus preferencias y expectativas, aunque no sea lo complaciente que esperas.
  • Si tienes que buscar un médico nuevo y se te hace difícil, te sugiero que lo consultes con tu doctor habitual de confianza.
  • Si no te sientes complacido, hay formas educadas de decirlo, los pacientes deben sentirse con el derecho de decir que no comprendieron el lenguaje que el médico usó, y pedirle que se explique con términos más sencillos. Puedes decirle (a tu médico) si sientes  que te apresura.
  • ¡¡Exprésate con confianza!! Recuerda que queremos saber todo de ti; si no te expresas, quizás no podamos ayudarte a resolver todos tus síntomas y problemas de salud.

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