Inicio BlogHígado graso Jóvenes varones obesos: ¿Futuros adultos con problemas hepáticos graves?

Jóvenes varones obesos: ¿Futuros adultos con problemas hepáticos graves?

Por Dra. Maribel Lizarzábal García
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Los varones adolescentes con sobrepeso tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad hepática grave en su etapa adulta. Un estudio reciente, publicado  en la revista Journal of Hepatology, muestra que el sobrepeso en la adolescencia tardía en los hombres es un factor de riesgo significativo para el desarrollo de una enfermedad hepática grave en su edad adulta.

El sobrepeso en jóvenes, un factor a favor de los problemas hepáticos

En el estudio participó una población tomada de las fuerzas militares en Suecia, por los años 1969 y 1970, donde el servicio militar era obligatorio, e incluyó cerca de 45.000 varones, a los cuales se les hizo un largo seguimiento (casi 40 años), de los cuales solo hubo el 1 % de pérdida durante el seguimiento, por lo que la data fue suficiente para establecer conclusiones y resultados.

La investigación fue hecha en la Universidad Karolinska del Centro de Enfermedades Digestivas, división de Hepatología del hospital Instituto Karolinska, Estocolmo, Suecia.

En primer lugar hay que entender cómo predecir el aumento de la prevalencia del sobrepeso y la obesidad y cómo han contribuido al aumento mundial de las enfermedades del hígado. Por ello, se investigó si el índice de masa corporal (IMC) al final de la adolescencia predice el desarrollo de una enfermedad hepática grave más tarde en la vida.

La incidencia de varias enfermedades del hígado, enfermedad del hígado graso no alcohólico en especial (EHNA), ha aumentado a escala mundial durante las últimas décadas.

El sobrepeso, que se define como un IMC superior a 25, y la obesidad, definida como un IMC por encima de 30, han aumentado tanto en Europa, como en los EE.UU., así como a escala mundial.

Se ha estimado que si las tendencias actuales continúan, habrá más de dos mil millones de personas con sobrepeso y más de mil millones de personas obesas en todo el mundo en 2030. La obesidad en adultos se ha relacionado con un mayor riesgo de muerte asociada con el hígado o la hospitalización en personas con y sin enfermedad hepática, así como un mayor riesgo de cáncer de hígado. Además, el sobrepeso y la obesidad se asocian con un peor pronóstico en varias enfermedades hepáticas como el hígado graso no alcohólico, hepatitis B y C, y la enfermedad hepática alcohólica.

El propósito del estudio fue evaluar si el IMC alto en la adolescencia tardía, se asocia con un mayor riesgo de una enfermedad grave del hígado, que se define como un diagnóstico de la enfermedad descompensada del hígado, cirrosis, o muerte por enfermedad hepática más adelante en la vida. Los datos de los resultados se obtuvieron de los registros nacionales para identificar cualquier diagnóstico de una enfermedad hepática grave hasta el final de 2009. Después de casi 40 años de seguimiento, los investigadores encontraron que 393 hombres habían sido diagnosticados con la enfermedad grave del hígado y el sobrepeso era un factor de riesgo para desarrollar enfermedad grave del hígado a edad adulta, asociado al alcohol y el tabaco. Casi 3.000 (6,6%) hombres adolescentes con sobrepeso con un IMC igual o superior a 25. De ellos, 352 (0,8%) eran obesos con un IMC igual o superior a 30. Los resultados mostraron un aumento del riesgo del 64% para los hombres con sobrepeso en comparación con los hombres de bajo peso o normal,  con un aumento en el riesgo del 5% por cada 1 kg / m2 aumento en el IMC

El estudio actual concluyó, según los resultados de la data recolectada de los pacientes estudiados, que un aumento del índice de masa corporal en la etapa tardía de la adolescencia representa un riesgo grave  para el desarrollo de una enfermedad hepática grave en el futuro.

Es importante que todos los profesionales que participan en la batalla contra la obesidad sean muy conscientes de las dificultades para promover la pérdida de peso, sólo una minoría de casos son capaces de mantener la pérdida de peso en ausencia de intervenciones. Debemos considerar el control de la obesidad como una prioridad para reducir la carga de hígado graso no alcohólico en la comunidad. Pero el control de la obesidad no depende solo de los hepatólogos. Lo que se necesita son estrategias desarrolladas a nivel de la población para controlar la obesidad infantil, en adolescentes y principios de la edad adulta con la esperanza de que podamos reducir la incidencia acumulada de enfermedad hepática grave más tarde y mejorar la calidad de vida.

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