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¿Cómo la enfermedad de Crohn afecta la dieta y la nutrición?

La enfermedad de Crohn afecta tanto a hombres como a mujeres y suele aparecer por primera vez entre los 15 y 30 años. Una persona con este padecimiento puede experimentar brotes y remisiones. Pueden no tener síntomas por mucho tiempo y luego, un día, regresan.

La enfermedad de Crohn es una afección inflamatoria intestinal crónica difícil de tratar, ya que la gravedad de los síntomas varía de persona a persona.

La causa exacta de la enfermedad de Crohn no está clara, pero hay una relación entre la dieta de una persona y la incidencia de brotes.

El sistema intestinal de una persona con enfermedad de Crohn reacciona a alimentos y sustancias beneficiosas como si fueran patógenos no deseados. Esto conduce a una acumulación de glóbulos blancos en el sistema digestivo, dando lugar a la inflamación crónica.

Una complicación de la enfermedad de Crohn es el riesgo de una pobre absorción de nutrientes. Normalmente, el intestino delgado absorbe la mayoría de los nutrientes de los alimentos. Si el intestino delgado trata a los alimentos como una amenaza, se absorbe poco alimento. Una persona con enfermedad de Crohn puede llegar a ser deficiente en nutrientes y esto puede ser peligroso si se deja sin control.

Si padeces de la enfermedad, es recomendable que te hagas análisis de sangre regulares para que te asegures que te estás  alimentando correctamente. Si no, puedes tomar suplementos para asegurarte de que estás tomando lo que necesitas en términos de nutrientes, la recomendación es acudir a una nutricionista que realice una calculo de requerimientos calóricos acordes a las necesidades de cada paciente.

La enfermedad de Crohn sí está estrechamente vinculada a la dieta

La comida que comes y la incidencia de la enfermedad de Crohn están estrechamente vinculadas. No es que los alimentos en particular causan la enfermedad de Crohn, pero algunos alimentos pueden empeorar los síntomas existentes o provocar las crisis de la enfermedad.

Los desencadenantes varían entre los individuos, pero los alimentos que pueden causar síntomas incluyen: alimentos excesivamente picantes, alcohol, bebidas con cafeína, como café, té y refrescos, productos lácteos en caso de intolerancia a la lactosa, trigo, cebada, centeno y avena si es intolerante al gluten, alimentos fritos, ricos en grasa y alimentos con alto contenido de azúcar o fibra.

Alimentación para la enfermedad de Crohn

Los principales objetivos de la intervención nutricional para personas con enfermedad de Crohn son:

  • Valorar y mejorar el estado general de la persona.
  • Evitar estados de malnutrición y de desnutrición.
  • Aumentar de peso en los casos donde sea necesario.
  • Disminuir la inflamación de las zonas afectadas por el Crohn.
  • Valorar la existencia de intolerancias alimentarias y de alergias.
  • Potenciar el estado inmunitario para evitar infecciones y complicaciones de la enfermedad.
  • Prevenir estados carenciales y déficits nutricionales que puedan causar otras enfermedades comunes como la osteoporosis.
  • Proteger las mucosas internas.
  • Facilitar la digestión de los alimentos.
  • Corregir y mejorar el tránsito intestinal.

Alimentación durante un brote o crisis de Crohn

Si presentas un brote de Crohn, debes  modificar la alimentación en función de las molestias que sufras. La alimentación durante esta etapa debe ser alta en calorías, muy baja en grasas y alta en proteínas, con un bajo contenido en fibra, antiinflamatoria, hidratante y de fácil digestión. De manera general te recomendamos:

  • Evitar el consumo de fibra insoluble procedente cereales integrales y la piel de las frutas.
  • Hacer una dieta sin gluten y sin lactosa (sobre todo si hay diarrea).
  • Consumir alimentos que aporten fibra soluble en pequeñas cantidades: frutas sin piel, manzana y pera hervidas/asadas, zanahoria hervida.
  • Evitar los alimentos ricos en grasas. Consumir  máximo 1 cucharada de aceite de oliva al día y de baja acidez.
  • Facilitar la hidratación del cuerpo ingiriendo: agua, caldo vegetal, té natural (verde) y suero oral.
  • Aumentar el consumo de betacarotenos: calabaza, zanahoria, calabacín, mango.
  • Tomar probióticos yogur griego descremado o suplemento.
  • Hacer ingestas de poco volumen y espaciadas en el tiempo para facilitar la digestión. Hacer 6 comidas al día.
  • Algunos alimentos recomendados son: pescado blanco, arroz blanco, pasta de arroz y tortas de arroz, pan sin gluten, clara de huevo, papas, zanahorias, calabaza hervidas. Es importante asegurar una buena ingesta de líquidos para evitar la deshidratación.
  • Alimentos que se deben evitar son: quesos de leche completa, carne roja y embutidos, pastelería, mantequilla, margarina y nata.
  • Cocciones recomendadas: hervido, vapor, microondas, parrillas, horno a temperatura baja o moderada. Para pasar de esta dieta a la alimentación normal hay que hacerlo de manera progresiva y en pequeñas cantidades.

La #RecomendaciónHS: es importante mantener una alimentación apropiada para el manejo de la enfermedad de Crohn. Una buena alimentación es esencial para sobrellevar cualquier enfermedad crónica. Los dolores abdominales y la fiebre, causan pérdida de  apetito y peso. Por eso, habituarte a una dieta balanceada y hacer ejercicio, te ayudara a llevar un estilo de vida saludable para ti. También es importante considerar el buen manejo del estrés y el componente emocional para lograr mejorar la absorción de los alimentos y minimizar síntomas.

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