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Los antibióticos alteran la microbiota intestinal de los niños

Por Dra. Maribel Lizarzábal García
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La microbiota intestinal, conocida también como “flora bacteriana”, es un conjunto de microorganismos formado por más de 100 billones de bacterias de unos 1000 tipos distintos, el 90% de las cuales habitan en el colon y pueden llegar a pesar hasta 2 kg. Está formada por bacterias patógenas capaces de producir enfermedades, “villanos”, y bacterias buenas que favorecen la salud, que mantienen un equilibrio, “héroes”. Funciona como un solo órgano y desempeña un papel clave en la regulación del metabolismo del organismo y también del sistema de defensa o inmunitario.

 

La microbiota intestinal como punto clave para una salud óptima

Durante el parto, bacterias de la microbiota de la madre pasan al recién nacido y comienzan a colonizar su intestino, un proceso que se desarrolla durante los tres primeros años de vida y que según muchos estudios, ha demostrado que es punto clave para el desarrollo de una salud óptima. Dichos estudios han concluido que una diversidad reducida de microbiota intestinal está implicada en un número de enfermedades alérgicas y autoinmunes. A pesar de su importancia, el mecanismo por el cual se produce este desarrollo de la microbiota, no se ha determinado bien cómo es el procedimiento, como tampoco se sabía demasiado acerca de cómo le afectaba la ingesta de antibióticos, el tipo de parto (cesárea o vaginal) o si el bebé tomaba leche de fórmula o materna.

Un estudio realizado en el  Instituto Broad, un centro del MIT (Instituto tecnológico de Massachusetts) y de la Universidad de Harvard ; la bióloga experta en informática Moran Yassour  y su equipo en colaboración con científicos finlandeses, se valieron de análisis mensuales de heces para llevar un registro de los cambios en las bacterias intestinales. El equipo estudió a 43 infantes durante sus dos primeros años de vida, mientras que un equipo del Hospital General de Massachusetts y el Instituto Broad analizó a 39 niños finlandeses durante sus tres primeros años.

Ambos estudios llegaron a la conclusión de que el repetido uso de antibióticos en la infancia disminuye la diversidad de bacterias, que se cree que forman parte de una microbiota saludable. Los investigadores observaron que esos pequeños tenían menos diversidad de bacterias y su microbiota era menos estable, tanto por lo que respecta a número de especies como de cepas, que la de los niños que no habían tomado estos fármacos. Asimismo, también detectaron genes de resistencia a antibióticos.

Los investigadores aclaran a su vez que este estudio no pretende en ningún caso afirmar que no hay que dar antibióticos a los niños. Existen  casos en que son importantes y necesarios para la salud de los niños como lo son las infecciones respiratorias y del oído (que son tan comunes en la infancia). Pero hay otros en que quizás se administran de forma un poco arbitraria y es en esos casos en los que médicos y pediatras deben considerar seriamente los efectos adversos que tienen.

La investigación también muestra que el tipo de parto y la lactancia materna ejercen influencia sobre la microbiota intestinal de los niños. Los pequeños nacidos por cesárea tienen una comunidad microbiana diferente, les faltan especies de bacteroides [un tipo de bacteria encargada de regular la inmunidad intestinal], que aparecen mucho más tarde en torno a los 16-18 meses de vida.

Dos nuevos estudios ofrecen el panorama más claro a la fecha de cómo se desarrolla la flora intestinal en los bebés, lo que se suma a la evidencia de que los antibióticos y el nacimiento por cesárea pueden afectar dicho desarrollo.

Las bacterias intestinales son muy importantes para nuestra salud, cumplen muchas funciones en nuestro cuerpo, hacen mucho más que solo digerir los alimentos, tienen un papel en el sistema inmunológico. Se cree que el tipo y cantidades de bacterias que tiene una persona influyen en la obesidad, enfermedades digestivas, cardiovasculares, e incluso desórdenes autoinmunes como el asma y las alergias.

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