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MANEJO INTEGRAL HOLISTICO DEL PACIENTE EN CONSULTA

Por Dra. Maribel Lizarzábal García

Partiendo de una premisa de 640 años Ac, formulada por Hipócrates el padre de la medicina, quien dijo “Prefiero saber qué clase de enfermo tiene una enfermedad que, qué clase de enfermedad tiene el enfermo”, quiero compartir con ustedes algunas de mis reflexiones sobre lo que a diario me enfrento en mi consultorio.

Basándonos en la complejidad y constantes cambios en los que vivimos y nuestros acelerados estilos de vida, es indiscutible el que nos tomemos el tiempo para considerar la importancia de un enfoque integral de nuestro paciente, su enfermedad, sus hábitos, su entorno, antecedentes personales y biográficos, desempeño profesional u oficio, actividad física que realiza.

Consulta médica integral, para resolver tu problema de salud

Luego de escuchar con atención la razón por la cual acude a mi consulta, lo que le preocupa o sucede, con frecuencia noto que lo que me cuenta, no explica lo que está realmente sucediendo. Su forma de saludar, su mirada, postura corporal, el mensaje que trasmite con la velocidad, ansiedad o angustia con la que refiere su historia, son indicadores de que probablemente pueden estar sucediendo los siguientes escenarios: primero su ansiedad, estrés, depresión o estado de ánimo, asociado a su estilo de vida, sus malos hábitos (alimentación poco saludable, vicios o adicciones,  sedentarismo, desorden de vida, comidas en la calle,  falta de horarios  para comer y dormir, estrés o insatisfacción laboral), suelen ser factores determinantes que se  encuentran presentes en este tipo de pacientes, con frecuencia se suman factores detonantes como alguna circunstancia o problema (situación crisis país, duelos o perdidas, cuidadores de enfermos crónicos, tristeza y soledad – síndrome del nido vacío, divorcios, desempleo), representando  la verdadera causa de sus síntomas, esto ocupa  el 80% de los casos en mi especialidad (gastroenterología), por lo que les he explicado anteriormente sobre la relación bidireccional cerebro-intestino y como las emociones  desencadenan una cascada de sustancias o neurotransmisores y hormonas, que se activan con las emociones y alteran la digestión, absorción de los alimentos y los movimientos intestinales o viceversa, alteraciones en la micro biota intestinal, ocasionan un intestino permeable y activa múltiples síntomas tanto gastrointestinales como extra intestinales. Un segundo escenario es que la enfermedad, llámese enfermedad inflamatoria intestinal, problema gástrico, hepático o cáncer digestivo sea la causa de que esté sintiéndose mal, débil, perdiendo peso, lo limite en sus actividades diarias y esa condición le preocupe, angustie y deprima.  Cualquiera sea la circunstancia no podemos observar a la persona como un estómago, colon o hígado, sino como un todo que sufre y necesita de nuestra ayuda.

Es muy importante conversar con la persona sobre, que, si desea recuperar su salud, debe preguntarse si está dispuesto a eliminar las razones por las cuales se enfermó, comprometerse con su proceso de sanación, dejar de ser parte del problema y pasar a ser parte de la solución, consciente de que la salud es la mayor bendición y recuperarla no es fácil, pero si posible en la mayoría de los casos.  Porque solo entonces es cuando podemos ayudarlo. Hacer comprender al paciente de que él y solo él, es el único responsable de su sanación y que la diferencia entre “sanar y curar” que con frecuencia se utilizan indistintamente, es que en  el proceso de curación, la persona está esperando que la solución venga de afuera y el médico le indique un antibiótico o medicina mágica, que elimine todos sus síntomas, mientras que el termino sanación, implica una participación activa de la persona en su proceso de recuperación, la solución viene de adentro  hacia afuera, el paciente asume una actitud sanadora, responsable y decide trabajar activamente por su salud.  Esto requiere atención y consciencia plena del momento presente que se está viviendo, tal como es y no como quisiera que fuera, para evaluar lo que hay que cambiar y decir emprender el camino de su sanación. Algunos pacientes, aunque conscientes de que su condición es delicada y hasta peligrosa, recuperan su salud simplemente por su decisión y esfuerzo para lograrlo.

“La fuerza que se encuentra en cada uno de nosotros, es nuestro mejor medico” Hipócrates.

Si bien es cierto que la confianza en tu medico es tu mejor medicina, los profesionales de la salud debemos estar conscientes de que podemos curar a veces, tratar con frecuencia, pero consolar SIEMPRE. Sabernos instrumentos de Dios y ponernos al servicio de nuestros pacientes con amor es nuestro propósito de vida.

Los médicos realmente no hacemos nada, solo despertamos los doctores que hay dentro de cada uno de nuestros pacientes, para ayudarlos a sanar.

¡Recuerda que la mejor medicina de todas es enseñar a las personas, como no necesitarla! ¡Prevenir es mejor y más barato que curar!

Estoy aquí para ayudarte. Si me necesitas escribe a lizarzabalgastroca@hotmail.com, para agendar tu cita.

#Serfeliz y #SerSaludable es una #Decisiondevida #ComienzaHOY

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