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Me encontraron hígado graso, ¿qué debo hacer?

Por Dra. Maribel Lizarzábal García
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El hígado graso o enfermedad grasa hepática es la infiltración de grasa en el hígado. Se caracteriza por la excesiva acumulación de ésta en el hígado (estatosis hepática).

Este padecimiento se asocia con un estilo de vida sedentario, obesidad, insulinorresistencia, hipertensión, colesterol o triglicéridos elevados y consumo excesivo de alcohol.

Los pacientes con esta condición tienen mayor riesgo de desarrollar Diabetes mellitus y enfermedades cardiovasculares, tales como la coronaria, cerebrovasculares y vascular periférica. Asimismo, estudios demuestran que la grasa hepática puede desencadenar una inflamación crónica (esteatohepatitis) que progresa a cirrosis hepática y cáncer.

Me encontraron hígado graso – ¿Qué debo hacer?

Los pacientes con diagnóstico de hígado graso deben acudir periódicamente al médico especialista y otros profesionales de la salud, para cumplir estrictamente con el tratamiento de cualquier desorden asociado (Diabetes mellitus, hipercolesterolemia, hipertriglicéridemia, hipertensión), e iniciar cambios en el estilo de vida (dietas saludables, pérdida de peso y ejercicio).

Una dieta hipocalórica reduce la esteatosis hepática (hígado graso), en conjunto con la actividad física. Se aconseja una dieta baja en grasa, independientemente del peso del paciente.

La alimentación balanceada es rica en frutas, vegetales y proteínas, pero baja en carbohidratos. Se debe evitar azúcares que están presentes en los alimentos dulces (tortas, pasteles, caramelos, bebidas azucaradas, mermeladas, manjar, entre otras), también debe reducirse el consumo de harinas (pan, galletas, masas), papa y arroz.

La pérdida del 3% al 5% de peso corporal parece ser necesaria para mejorar la esteatosis, pero llevarlo al 10% puede mejorar la inflamación hepática.

Deporte y salud

Los individuos que incrementan la actividad física diaria muestran una reducción de grasa hepática y de las enzimas hepáticas alteradas (transaminasas elevadas), independientemente de la pérdida de peso. Mientras no exceda su capacidad cardiovascular individual, una vigorosa actividad física mejora la función hepática.

Se recomienda el ejercicio aeróbico, como caminar, trotar, nadar, andar en bicicleta o patines, y remar, sobretodo en pacientes con obesidad.

Eres de esos que alguna vez dijeron: “me encontraron hígado graso, qué debo hacer”, para ustedes una respuesta. Quienes padecen de hígado graso no deben consumir alcohol ni en dosis bajas (1 copa diaria) porque estimula la acumulación de grasa y progresión del daño hepático, y esto favorece el desarrollo de cirrosis hepática y cáncer.

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