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Me siento lleno, pero quiero comer más

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¿Porque nunca me sacio al comer y que debo hacer?

 

A muchos de nosotros nos ha pasado esto alguna vez por no decir que con frecuencia después de una comida copiosa, a los 10 o 15 minutos sentimos la extraña sensación de querer comer más!, ¿Por qué nos pasa eso? Terminar de comer y tener la sensación posterior de no sentirse saciado del todo es una situación que experimentan muchas personas y que tiene diversas consecuencias. Una de ellas está relacionada con el aumento paulatino del peso como consecuencia de que se consumen, más calorías de las que el cuerpo necesita, al no dar tiempo al cerebro a enviar la señal de saciedad. La explicación responde a complejos mecanismos neurofisiológicos y a respuestas hormonales y de neurotransmisores que están regulados por un área muy concreta del cerebro, el centro de la saciedad, localizada en el hipotálamo.

Terminar de comer y tener la sensación posterior de no sentirse saciado del todo es una situación que experimentan muchas personas y que tiene diversas consecuencias. Una de ellas está relacionada con el aumento paulatino del peso como consecuencia de que se consumen, más calorías de las que el cuerpo necesita, al no dar tiempo al cerebro a enviar la señal de saciedad. La explicación responde a complejos mecanismos neurofisiológicos y a respuestas hormonales y de neurotransmisores que están regulados por un área muy concreta del cerebro, el centro de la saciedad, localizada en el hipotálamo.

 

Esto nos pasa frecuentemente por esta razón: comemos muy rápido!

 

Dado al malestar que puede provocar, analizar las causas que llevan a comer demasiado rápido es el primer paso para remediar la situación.

 

Causas por la cual la mayoría de nosotros comemos con prisa.

 

Comer rápido es una muy mala costumbre de muchas personas, lo tienen interiorizado, lo hacen de manera inconsciente y les resulta muy difícil, primero, aceptarlo y, luego, cambiarlo.

  • La distancia que separa el trabajo y el lugar donde se come, bien sea la casa o el restaurante.
  • El poco tiempo disponible para comer debido a los horarios de trabajo.
  • Preferencia para aprovechar el tiempo disponible durante el mediodía para descansar.
  • Dedicar el tiempo de las comidas a actividades de ocio o ir al gimnasio.
  • Pérdida de tiempo cocinando, que resta tiempo para primero comer y después descansar.

 

¿Qué podemos hacer para remediar este mal hábito?

 

No es fácil lograr dedicar el tiempo suficiente a cada comida cuando nunca se ha hecho, pero es necesario hacer un esfuerzo para conseguirlo. Seguir los siguientes consejos te puede servir de ayuda para superar esta situación:

 

-Buscar tiempo para comer y aprender a hacerlo más despacio. Es conveniente entender las repercusiones negativas para el organismo, a nivel físico y mental, que conlleva comer rápido, de modo que redunda en beneficio hacer el esfuerzo por modificar este hábito. Es factible reeducar al organismo dedicando al menos 30 minutos para las comidas y esperar unos minutos entre plato y plato, aunque todo esté listo en la mesa, para seguir comiendo.

 

-Masticar bien los alimentos. Ya lo decía Hipócrates, el padre de la medicina, hace más de dos mil años: «que tu alimento sea tu mejor medicina». Para conseguir este objetivo, se debe partir por respetar las acciones naturales del propio organismo, y masticar bien los alimentos es una de ellas. Por ejemplo, comer pan tostado en las comidas es una buena alternativa al pan normal, ya que por su dureza tienes que masticar más el ruido que hace el masticar alimentos tostados, informa al cerebro que estas comiendo y este se activa y prepara para identificar el momento de la saciedad. (Todos los sentidos tienen que participar en el proceso de la alimentación).

 

-Dejar la comida preparada el día anterior, de modo que sólo sea necesario calentarla. Tendrás más tiempo para comer.

 

-Prepara comidas fáciles que incluyan recetas sencillas y rápidas. Consumir menús sencillos y rápidos de elaborar para que la dedicación a cocinar sea la mínima, te permite disponer de más tiempo para comer con calma y tranquilidad.

 

-Encargar la comida. Si cada día se come en el mismo restaurante, se puede plantear la posibilidad de encargar la comida con antelación para que al llegar al establecimiento se pueda comenzar a comer sin demora. Se ahorraría el tiempo que se tarda en elegir el menú, prepararlo y esperar al servicio.

 

¿Qué sucede en nuestro organismo cuando comemos con prisa?

 

Nuestro cuerpo es sabio. Comer rápido no le sienta bien y cada persona lo refleja de forma diferente. Si una persona come demasiado rápido no se llena. La sensación de saciedad tarda 20-25 minutos en llegar al estómago. Comer rápido, en 10-15 minutos, supone ingerir muchos alimentos en poco tiempo sin notar que el hambre desaparece. Ante la ausencia de saciedad, se sigue comiendo incontrolablemente, hasta calmar el hambre. Por lo tanto, aunque el tiempo de comer sea escaso, si se come sin parar, se ingiere una cantidad excesiva de calorías, grasas, carbohidratos y proteínas, lo que provoca una digestión más complicada. El cuerpo tiene dificultades para metabolizar y asimilar todos los alimentos en una sola toma, y de ahí sobrevienen las molestias digestivas además del sobrepeso.

 

Te invito a que comiences a practicar estas estrategias que te hemos dado. Es como un ejercicio difícil, que necesita práctica para dominarlo. Tienes que escuchar tu propio cuerpo, cuando te dice que ya es suficiente. Hemos perdido esa capacidad, pero la podemos volver a recuperar hay que re-educarnos en este arte de escuchar el punto de saciedad y seguirlo. Con ello recobraremos la salud, la figura y hasta el peso correcto.

 

¡Come despacio y acompáñalo con ejercicios, ser y comer saludable es una decisión de vida! Comienza hoy!!!!!!!!!

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