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¿Obesos, pero metabólicamente sanos?

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El término de obesidad siempre se ha relacionado con muchos  efectos negativos en nuestra salud, en especial el aumento de la incidencia de diabetes tipo 2, la enfermedad cardiovascular y varios tipos de cáncer se atribuyen mayormente a la epidemia de obesidad. Por lo tanto, la prevención y el tratamiento de la obesidad son esenciales para disminuir el riesgo de enfermedades crónicas.

Existen, sin embargo, diferencias individuales en la respuesta metabólica a la obesidad. Datos de numerosos estudios señalan que un subgrupo de personas obesas estaría protegido de las complicaciones metabólicas de la obesidad o tendrían un riesgo mucho más reducido que el que cabría esperar para su grado de obesidad. Esto se denominó obesidad metabólicamente sana (ObMS).

El concepto de la obesidad metabólicamente sana (las personas obesas que pueden no estar en un mayor riesgo de complicaciones metabólicas) ha sido objeto de mucho debate en los últimos 15 años, con algunos científicos cuestionando si incluso existe. Las nuevas pruebas publicadas en Revista Cell Reports en Agosto del 2016 proporcionan más pruebas contra la existencia de un estado obeso y saludable.

Diferencia entre un obeso metabólicamente sano y un obeso con alteraciones metabólicas

Si bien no existen criterios universalmente aceptados para definir la obesidad metabólicamente saludable, un sello potencial de la condición es una alta sensibilidad a la insulina, una hormona que promueve la absorción de glucosa en la sangre en las células que se utilizan para la energía.

Las estimaciones sugieren que hasta el 30% de los individuos obesos son metabólicamente sanos y, como resultado, puede no necesitar tanta intervención para prevenir las complicaciones relacionadas con la obesidad.
Diversos estudios mostraron que la obesidad abdominal aumenta la mortalidad y la enfermedad cardiovascular, independientemente de la adiposidad global. Datos de varios estudios pequeños sugirieron que algunos obesos no son insulinorresistentes, pese a existir una fuerte asociación entre el índice de masa corporal (IMC) y la resistencia a la insulina. Se cree que la insulinorresistencia es uno de los mecanismos más importantes de las enfermedades metabólicas y de ciertos tipos de cáncer.

El estudio: ¿Obesos metabólicamente sanos?

Los investigadores se basan en   la determinación de este grupo de personas obesas “metabólicamente sanas” y  surge de la tesis de que dichos individuos “pueden no presentar el mismo aumento del riesgo de desarrollo de alteraciones metabólicas que el que muestran sus homólogos no metabólicamente sanos”, incluso delgados no metabólicamente sanos.

Para comprobar la validez o incumplimiento de esta premisa, los especialistas  establecieron un estudio comparativo entre los índices cardiometabólicos de cada uno de los tres grupos: 222 pacientes obesos metabólicamente sanos, comparado con 222 individuos obesos con alteraciones metabólicas importantes y con una tercera muestra de personas sanas, no obesas.

En concreto, el trabajo analizó el perfil cardiometabólico e inflamatorio de ambos grupos, así como el aumento de la intolerancia a la glucosa y la presencia de diabetes tipo 2.

Los investigadores estudiaron además la expresión de genes en tejido adiposo y en hígado y comprobaron que “ambos grupos de sujetos (obesos convencionales y obesos metabólicamente sanos) presentaban perfiles superponibles (coincidentes)”, revela la doctora Gema Frühbeck, investigadora principal del estudio.

Como primera conclusión, los resultados obtenidos pusieron de manifiesto que los perfiles cardiometabólicos e inflamatorios, “se incrementan de manera parecida tanto en los sujetos metabólicamente sanos como en los del grupo de obesidad con alteraciones”.

Como conclusión final del estudio, los investigadores advierten que la categoría de “obeso metabólicamente sano” “debe utilizarse con precaución”, al tiempo que destacan la necesidad de “una mejor identificación de los fenotipos de obesidad, a la vez que un diagnóstico más preciso para mejorar el manejo (el tratamiento o el seguimiento) de la obesidad en cada individuo”.

Recuerda: la clave es alimentación saludable y la actividad física, mantenerse activo influye positivamente en nuestro organismo y hace posible que las personas estén más sanas desde el punto de vista metabólico, incluidas las personas con obesidad o sobrepeso

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