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Reducir la ingesta de sal puede ayudar a proteger el corazón, los riñones y tu hígado

Por Dra. Maribel Lizarzábal García
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“Proteger los riñones, salva tu corazón” lema con el cual se  ayuda a concienciar  a la población, y a los pacientes renales en particular de un hecho: las causas vasculares (cardíaca o cerebral) son responsables de más de la mitad de los fallecimientos en enfermos renales crónicos.

La conexión cardio-renal se sitúa como causa primordial de fallecimiento de los pacientes en Tratamiento Sustitutivo Renal (TSR), bien sea en diálisis o trasplantados. Esta conexión es muy frecuente, de hecho, más de un tercio de los pacientes que sufren insuficiencia cardiaca crónica padecen también cierto grado de insuficiencia renal que puede llegar a requerir dialisis. La consecuencia final puede ser un compromiso hepatico, bien sea por insuficiencia cronica del corazón que puede conducir a cirrosis hepatica de origen cardiaco o la contaminacion de los enfermos renales cronicos en las maquinas de dialisis con los virus de hepatitis B y c, que tambien pueden generar daño hepatico cronico y cirrosis.

Una nueva investigación indica que la reducción de la ingesta de sal (sodio) puede proporcionar beneficios riñón y corazón para los pacientes con enfermedad renal crónica (ERC). Los hallazgos se publicaron  en la revista de la “American Society of Nephrology (JASN)” , en noviembre del 2016.

La excreción urinaria de proteínas, incluyendo la albúmina, es una característica de ERC. Las terapias que reducen tales albuminurias (presencia de albumina en orina), pueden enlentecer el daño de la función renal y también tienen efectos beneficiosos sobre el corazón y los vasos sanguíneos. Por desgracia, en la actualidad las terapias disponibles no eliminan la albuminuria en muchos pacientes, dejando a estos individuos con lo que se conoce como la albuminuria residual.

Investigadores en la Universidad del Centro Médico de Groningen, en los Países Bajos, estudiaron  2 intervenciones que han demostrado potencial para reducir la albuminuria residual: la restricción de sodio en la dieta y un medicamento (paricalcitol) que activa la vitamina D del receptor. En un ensayo aleatorizado que incluyó 45 pacientes con enfermedad renal crónica, se añadió cada intervención a un régimen de tratamiento convencional, optimizado durante cuatro períodos de 8 semanas.

Los investigadores encontraron que la restricción de sodio en la dieta ha dado lugar a unas reducciones significativas de la albuminuria residuales y la presión sanguínea, mientras que paricalcitol no tuvo efecto significativo sobre estas medidas. La combinación de paricalcitol y una dieta baja en sodio, sin embargo, resultó en los niveles de albuminuria más bajos.

“Lo que encontramos fue que la restricción de sodio proporcionó, un efecto beneficioso relativamente importante, mientras que el efecto de paricalcitol era menor. Por lo tanto, el impacto de la intervención combinada era en gran parte debido al efecto protector de la restricción de sodio”, concluye el estudio.

La mayoría de las personas consumen el doble de sodio requerido y recomendado por la Organización  Mundial de la Salud (2 gramos diarios de sodio equivalentes a 5 gramos de sal).

En este estudio, los pacientes consumieron un promedio de 4 gramos de sodio por día, que está en sintonía con las tendencias mundiales en el consumo de sodio en los pacientes con ERC, según  el Dr. de Borst, autor del estudio.

Después de este descubrimiento, dirigido a la reduccion de la ingesta de sodio, los pacientes consumieron 2,5 gramos de sodio por día, que todavía está por encima del nivel recomendado. Esta restricción moderada resultó en una fuerte reducción en la albuminuria y la presión arterial, lo que indica que incluso una reducción moderada en la ingesta de sal puede proporcionar altos beneficios a tu salud.

Pero no debes olvidar, la importancia de la prevención en enfermedades renales, para así proteger tu corazón y tu higado, no solo consiste en reducir la cantidad de sal, si no,  medidas más saludables como: una alimentación balanceada adecuada, el control del peso, evitar el abuso de alcohol, tabaco y otras drogas, realizar ejercicio físico regularmente y, si existe algún factor de riesgo de enfremedad de los riñones, controlar periódicamente la función renal”.

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