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Relación entre la diabetes tipo 2 y el hígado graso

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La enfermedad del hígado graso es cada vez más común en muchas partes del mundo y afecta a alrededor del 25% de las personas. Esta enfermedad está fuertemente vinculada con la obesidad, la diabetes tipo 2 y otros trastornos caracterizados por la resistencia a la insulina. Además, si no se aborda a tiempo, el hígado graso, puede progresar a una enfermedad hepática más grave y otros problemas de salud. Pero si además de hígado graso, tienes diabetes tipo 2, aumenta el riesgo de desarrollar enfermedad del hígado graso no alcohólica (EHGNA).

Los científicos no saben exactamente por qué algunas personas acumulan grasa en el hígado, mientras que otras no. De manera similar, existe una comprensión limitada de por qué algunos hígados grasos desarrollan una inflamación que progresa a fibrosis y cirrosis. La enfermedad del hígado graso no alcohólico y la esteatohepatitis no alcohólica están relacionadas con lo siguiente:

  • Sobrepeso u obesidad. Hipertensión arterial.
  • Resistencia a la insulina, en la que tus células no absorben azúcar en respuesta a la hormona insulina.
  • Nivel alto de azúcar en la sangre (hiperglucemia), que indica prediabetes o diabetes tipo 2.
  • Niveles altos de grasas, particularmente triglicéridos, en la sangre.

Enfermedad hepática grasa y diabetes tipo 2, ¿como se conectan?: La diabetes no causa enfermedad del hígado graso. En cambio, las dos enfermedades tienden a ocurrir en las mismas personas porque las mismas condiciones causan ambos problemas. Las personas con diabetes también tienen obesidad y resistencia a la insulina, por lo que se cree que el hígado graso es parte de este cuadro.

Hace más de 10 años, cuando se presentaban casos de pacientes con hígado graso, estos no se asociaban a enfermedades más graves, se manejaban con cambios de alimentación, y se le recomendaba al paciente realizar ejercicio y adoptar un estilo de vida saludable. Sin embargo, dado que la obesidad se ha convertido en esta última década en un grave problema de salud y una pandemia mundial, en un alto porcentaje de pacientes obesos, se asocia la presencia de diabetes tipo 2, lo que ha causado que la enfermedad del hígado graso sea ahora una de las principales condiciones para desarrollar enfermedad hepática terminal y una importante causa de trasplante de hígado, junto con el abuso del alcohol y la hepatitis viral B y C.

Diagnóstico de la enfermedad del hígado graso: La enfermedad del hígado graso no tiene síntomas. Las personas que reciben tratamiento para la diabetes se someterán a pruebas de enzimas hepáticas como parte de sus análisis de sangre de rutina durante los exámenes médicos. Según la evidencia científica, el 99% de los casos de enfermedad del hígado graso, son detectados por esta prueba. En algunos casos, se diagnosticará en estudios de imágenes, como una ecografía o una tomografía computarizada del abdomen. Muchos estudios acerca del tema, han concluido que la enfermedad del hígado graso no se trata como una enfermedad separada, sino asociada a un desorden metabólico; por lo tanto, los médicos no suelen indicar para el diagnostico, ningún estudio adicional, a menos que las enzimas hepáticas se eleven significativamente, lo que puede indicar que algo más puede estar sucediendo.

Tratamiento de la enfermedad del hígado graso: No existen aun, medicamentos que traten la enfermedad del hígado graso. En cambio, esta condición se trata indirectamente con cambios en el estilo de vida, como perder peso hasta lograr un peso ideal saludable, hacer ejercicios y controlar el azúcar en la sangre y los triglicéridos. (Grasas en la sangre que pueden contribuir al hígado graso). Se ha demostrado que los medicamentos para la diabetes conocidos como “sensibilizadores de insulina” tienen un efecto en la reducción de la grasa en el hígado; Estas incluyen tiazolidinedionas o glitazonas como la pioglitazona y la rosiglitazona , que se utilizan para tratar la resistencia a la insulina. Tiene sentido usarlos, sólo si la resistencia a la insulina es parte del hígado graso, pero no están aprobados por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de EE. UU. Para tratar la enfermedad del hígado graso.

La diabetes tipo 2, la obesidad y la enfermedad del hígado graso parecen ir de la mano. Pero no es un hecho que si tienes diabetes tipo 2 desarrollaras automáticamente enfermedad del hígado graso. Dado que la obesidad, la resistencia a la insulina y los altos niveles de triglicéridos en la sangre aumentan el riesgo de enfermedad del hígado graso, el tratamiento de estas otras afecciones puede prevenir su desarrollo. Mi recomendación, si quieres prevenir estas enfermedades, incluyen: Mantener un peso saludable o perder peso si tienes sobrepeso; adoptar una alimentación RFS (rica, fácil y saludable), con adaptación a tus requerimientos calóricos, hacer ejercicio regularmente; y controlar tus niveles de azúcar en la sangre y triglicéridos lo que contribuirá en gran medida a protegerte contra la enfermedad del hígado graso.

Enlaces o links recomendados:
https://www.mayoclinic.org
http://www.diabetesforecast.org
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26707365
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4462685/
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4405411/

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