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Diagnóstico de la enfermedad grasa hepática no alcohólica

Por Dra. Maribel Lizarzábal García
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La enfermedad grasa hepática no alcohólica (EGHNA) es una patología muy común en la población adulta (27-31%) en los Estados Unidos (1). La presencia de EGHNA en la población  ha demostrado estar asociada con incremento de la tasa de mortalidad (2).

La optimización del despistaje primario de EGHNA en la población adulta, tiene una importancia crucial en el manejo terapéutico oportuno para evitar la progresión hacia esteatohepatitis, cirrosis y cáncer de hígado (3).

¿En qué individuos se debe sospechar enfermedad grasa hepática?

  • Pacientes con ingesta de alcohol <20 g/día en mujeres y <30 g/día en hombres, pero con transaminasas discretamente elevadas.
  • Antecedente familiar y personal de diabetes, hipertensión arterial y enfermedad cardiovascular, enfermedad tiroidea, síndrome de ovario poliquístico.
  • Aumento progresivo de peso, índice de masa corporal y circunferencia abdominal.

¿Cómo identificar enfermedad grasa hepática?

  • Enzimas hepáticas: La elevación discreta de ALT (>40 UI/L en hombre y >31 UI/L en mujeres), permite reconocer al 20% de los pacientes con EGHNA (4). Los valores de ALT (≥30 UI/L en hombres y ≥19 UI/L en mujeres) se asocian con 70% de presencia de EGHNA con una sensibilidad de 55% (5). Esta variación es debida a discrepancia en los valores de referencia de las enzimas hepáticas según región geográfica. Los valores de las enzimas hepáticas varían según grupo de  edad, género y estado nutricional.
  • Ultrasonido: El ultrasonido permite detectar >30% de grasa hepática, con una sensibilidad del 93% y una especificidad del 88% (6). Los pacientes con obesidad mórbida (índice de masa corporal >35 kg/m2), tienen una reducción de la sensibilidad de 50%. El Fibroscan, es una prueba que permite cuantificar la grasa hepática mediante la determinación de atenuación sónica y posee una sensibilidad del 78% y una especificidad del 79% (7).
  • Tomografía computarizada: La tomografía no debe ser utilizada como estudio de rutina para diagnosticar EGHNA, debido a los riesgos de radiación y costos. Además, un estudio han demostrado resultados similares de la tomografía comparados con el ultrasonido (8).
  • Resonancia magnética: La resonancia magnética es considerada actualmente, como la prueba no invasiva estándar de oro en la cuantificación de la grasa hepática, puede detectar presencia de grasa hepática hasta en cantidad baja 3-7% (9). Existen limitaciones en cuanto la estandarización y costos que limitan el uso rutinario.
  • Biopsia hepática: La biopsia hepática es la prueba invasiva estándar de oro para la determinación de fibrosis hepática y por lo tanto, no es una prueba rutinaria para determinación de EGHNA.

Existe un  sistema de puntación basado en la presencia de parámetros clínicos y de  laboratorio que predicen la presencia de EGHNA como Fatty Liver Index (FLI, Lipid Accumulation Product (LAP) y Hepatic Steatosis Index (HSI); la mayoría ha demostrado predicción en la detección por ultrasonido con ciertas limitaciones.

En la Fig. 1, se resume el algoritmo diagnóstico y seguimiento de pacientes con EGHNA (10). El reconocimiento precoz de grasa hepática y el tratamiento oportuno reducen la morbilidad y la mortalidad asociadas a EGHNA.

grasa hepatica

Figura 1. Algoritmo diagnóstico de EGHNA (10).

Referencias bibliográficas:

  1. Browning J, Szczepaniak L, Dobbins R, Nuremberg P, Horton J, Cohen J, y col. Prevalence of hepatic steatosis in an urban population in the United States: impact of ethnicity. Hepatology 2004;40(6):1387-1395.
  2. Adams L, Lymp J, St Sauver J, Sanderson S, Lindor K, Feldstein A, y col. The natural history of nonalcoholic fatty liver disease: a population-based cohort study. Gastroenterology 2005;129(1):113-121.
  3. Wieland A, Quallick M, Truesdale A, Mettler P, Bambha K. Identifying practice gaps to optimize medical care for patients with nonalcoholic fatty liver disease. Dig Dis Sci 2013;58(10):2809-2816.
  4. Blais P, Husain N, Kramer JR, Kowalkowski M, El-Serag H, Kanwal F. Nonalcoholic fatty liver disease is underrecognized in the primary care setting. Am J Gastroenterol 2015;110(1):10-14.
  5. Wong V, Chu W, Wong G, Chan R, Chim A, Ong A, y col. Prevalence of non-alcoholic fatty liver disease and advanced fibrosis in Hong Kong Chinese: a population study using proton-magnetic resonance spectroscopy and transient elastography. Gut 2012;61(3):409-415.
  6. Hernaez R, Lazo M, Bonekamp S, Kamel I, Brancati F, Guallar E, y col. Diagnostic accuracy and reliability of ultrasonography for the detection of fatty liver: a meta-analysis. Hepatology 2011;54(3):1082-1090.
  7. Shi K, Tang J, Zhu X, Ying L, Li D, Gao J, y col. Controlled attenuation parameter for the detection of steatosis severity in chronic liver disease: a meta-analysis of diagnostic accuracy. J Gastroenterol Hepatol 2014;29(6):1149-1158.
  8. Bora A, Alptekin C, Yavuz A, Batur A, Akdemir Z, Berköz M. Assessment of liver volume with computed tomography and comparison of findings with ultrasonography. Abdom Imaging 2014;39(6):1153-1161.
  9. Lee S, Park S, Kim H, Kim S, Kim M, Kim D, y col. Non-invasive assessment of hepatic steatosis: prospective comparison of the accuracy of imaging examinations. J Hepatol 2010;52(4):579-585.
  10. EASL–EASD–EASO Clinical Practice Guidelines for the management of non-alcoholic fatty liver disease. J Hepatol 2016;64(6):1388-1402.

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