Intervención psiquiátrica en el síndrome de intestino irritable

25 de julio de 2019

Por:

Dra. María Elena Urbina, MD, PhD, Médico Psiquiatra, Doctora en Ciencias Médicas. Profesora de la Universidad del Zulia. Diplomado en Psiconeuroinmunoendocrinología. Maracaibo- Venezuela

Dr. Jorge Urbina Zabala. MD, PhD, Médico Psiquiatra. Doctor en Ciencias Médicas. Profesor de la Universidad del Zulia. Hospital General del Sur. Maracaibo- Venezuela.

El tratamiento del síndrome de intestino irritable (SII) se centra en aliviar los síntomas para poder llevar el paciente una vida lo más normal posible. Por lo general, los signos y síntomas leves pueden controlarse manejando el estrés, así como realizando cambios en la dieta, estilo de vida y en mejorar la calidad de sus pensamientos. El tratamiento de este trastorno debe perseguir dos objetivos: modificar los factores psicológicos y combatir los síntomas somáticos. La gerencia terapéutica para el SII debe ser multi-componente o multimodal. Esto se expresa como tratamiento médico somático y psicológico, médico-psiquiátrico y nutricional.

El tratamiento médico-somático debe ser conducido por el especialista en Gastroenterología quien será el encargado de precisar el diagnóstico. La conducta alimenticia que deberá seguir el paciente será dirigida y evaluada por el Nutricionista, y el tratamiento médico-psiquiátrico y psicológico será administrado por el médico Psiquiatra quien además diagnosticará los componentes psicológicos y psiquiátricos que componen el cuadro clínico del paciente con SII.

Para los efectos de este artículo se dará una breve descripción sobre los parámetros que configuran la administración sistemática del tratamiento para el SII por parte del médico Psiquiatra.

El tratamiento debe basarse en los componentes fisiopatológicos del SII, por ello debemos partir de la tríada del Síndrome: ausencia de cambios estructurales, dolor abdominal y hábitos intestinales alterados. A esto debemos agregar el componente psicológico que comprende la siguiente secuencia: síntomas psicológicos o patología mental claramente identificada, fantasía de la enfermedad, mayor sensibilidad visceral orgánica, limitación de la calidad de vida, cerrando el ciclo con la aparición y exacerbación del síntoma psicológico o psiquiátrico.

El tratamiento psiquiátrico tiene dos componentes. El tratamiento farmacológico y el psicoterapéutico.

El tratamiento psicofarmacológico, será estructurado en forma personalizada para cada paciente y en relación con la patología psiquiátrica encontrada. El tratamiento psicoterapéutico contempla: psicoterapia interpersonal, terapia cognitivo-conductual, terapia de relajación y control del estrés. Es necesario adaptar la terapia a las características biográficas del paciente (1).

El Médico Psiquiatra debe estar entrenado en el conocimiento sistemático de las patologías psicosomáticas o con entrenamiento en el campo de la Psiconeuroinmunoendocrinología preferiblemente.

Como paso previo para su intervención en casos del SII, se debe recoger una Historia Clínica Integrativa, que exprese lo más detalladamente posible la biografía vital del paciente. En esta historia deben investigarse eventos estresantes previos a la aparición de los primeros síntomas o previos al diagnóstico de SII; así como conocer las características de personalidad y su sistema de creencias con relación a la enfermedad.

Como ejemplo analizaremos un par de terapias. La psicoterapia interpersonal se basa en la idea de que los síntomas psicológicos como la depresión y la ansiedad son a menudo una respuesta a las dificultades que tenemos debido a una interacción defectuosa con los demás.

Los síntomas resultantes pueden afectar la calidad de estas interacciones causando un círculo vicioso. La terapia cognitivo-conductual permite incluir las variables: Psico-educación, entrenamiento de relajación y visualización creativa dirigida o imaginación guiada, terapias efectivas que ejercen efectos positivos para la salud a nivel de sistema respiratorio, cardiovascular, metabólico, muscular e inmune, es un instrumento eficaz en la conservación de la salud y en la reversión del proceso.

Durante el proceso de sesiones terapéuticas se estimula en el paciente la esperanza, la confianza en sí mismo para movilizar sus recursos internos hasta superar lo desagradable y molestoso de los síntomas del SII, reforzándole que una actitud esperanzadora potencia la curación (2) y más aún, la sanación, ya que se enseñará a hacerse responsable de su propio proceso, aprenderá a ser protagonista de su situación y trabajará su área física, mental. Social, espiritual y ecológica en búsqueda de la salud integral.

Los objetivos específicos del tratamiento son: detectar aquellas creencias que potencian la ansiedad anticipatoria y catastrófica la cual eleva la hipervigilancia y la sensibilidad visceral dolorosa (ésta a su vez potencia la fantasía de enfermedad, la angustia y los síntomas colónicos), Interrumpir este círculo vicioso en el cual está encerrado el paciente, desarrollar nuevas conductas de afrontamiento para transformar la actitud personal del paciente frente a la sintomatología del SII.

Partiendo desde este enfoque básico cognitivo-conductual, el Psiquiatra activará mecanismos psicológicos para poder superar las creencias disfuncionales, las dificultades emocionales y las distorsiones que acarrean los síntomas provocando depresión, angustia y baja autoestima. Se procurará analizar la forma de pensar y de afrontar los conflictos para que el paciente descubra nuevas formas de enfrentar la enfermedad. Los pensamientos, actitudes y creencias crean las condiciones del cuerpo y el mundo externo, este conocimiento puede ser empleado para redefinir activamente el bienestar físico y emocional (3). Es importante indagar sobre las actitudes, las conductas, las expresiones de las emociones y la manera de resolver los problemas inter-personales.

El Psiquiatra buscará nuevas formas de disminuir la ansiedad y desviar pensamientos insanos o negativos. Básicamente se trata de ayudar a esclarecer y modificar las creencias distorsionadas y las conductas que éstas originan, para ello se estimula el reconocimiento de la distorsión cognitiva que son aquellos errores sistemáticos en el procesamiento de la información que afectan la función cognitiva como son la situación perceptual, la atención, los procesos lógicos de razonamiento y la memoria (4).

En conclusión, el tratamiento para el SII dado su naturaleza es de tipo multi-componente o multimodal y el Psiquiatra representa un elemento fundamental para lograr alivio de los síntomas y logro de una mejor calidad de vida.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

  1. Surdea T, Baban A, Nedelcu L, Dumitrascu D. Psychological Interventions for Irritable Bowel Syndrome. J Gastrointestin Liver Dis 2016;25(3):359-366.
  2. Urbina, M. (2017). PNIE Psiconeuroinmunoendocrinología. In A. Briceño, Venciendo el cáncer de mama (pp. 127-130). Caracas: Editorial Publigráfica 66.
  3. Lipton, B. La Biología de la Creencia. Madrid 2007, Editorial Palmyra.
  4. Tang QL, Lin GY, Zhang MQ. Cognitive-behavioral therapy for the management of irritable bowel syndrome. World J Gastroenterol 2013 Dec 14;19(46):8605-10.

LINKS RECOMENDADOS:

Criterios diagnósticos Roma IV 2016 para Dispepsia funcional:

https://www.gastrojournal.org/article/S0016-5085(16)00177-3/pdf

Manejo de Dispepsia:

https://insights.ovid.com/pubmed?pmid=28631728

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