alimentación en gastritis

La alimentación en gastritis

10 de marzo de 2019

Por:

Dra. Hazel Anderson Vásquez, ND, Esp NC, MgSc, PhD, DHC, Doctora Honoris Causa. Profesora e investigadora de Nutrición, Universidad del Zulia, Maracaibo, Venezuela.

La alimentación en la gastritis tiene como objetivo, tomando en cuenta la composición química y funcional de los alimentos, a) suministrar las calorías y nutrientes necesarios para que se lleven a cabo los procesos vitales, b) mantener en reposo el tracto digestivo, c) medir su efecto sobre la infección (1), d) reducir la respuesta inflamatoria (2), e) utilizar sus propiedades antioxidantes y f) modular la microbiota intestinal (3). Sin embargo, para su selección debe considerarse la condición clínica del paciente, su tolerancia a los alimentos, su estado nutricional y su adaptación a la evolución clínica.

El paciente que presenta reflujo gastro-esofágico puede presentar trastornos en la deglución; por eso, el uso de espesantes y la disminución de los volúmenes de ingesta en los sujetos con disfagia es una práctica habitual, observándose una mejoría al pasar de una consistencia fluida (agua) a otras más espesas (néctar, miel, pudín) (4). En cuanto al efecto de los alimentos en la respuesta inflamatoria, los componentes bioactivos del huevo, entre ellos los fosfolípidos, el colesterol, la luteína, la zeaxantina y las proteínas, poseen una variedad de propiedades pro y / o antiinflamatorias (5).

Con respecto a las grasas, unos de los aceites más estudiados es el aceite de oliva extravirgen. Se ha reportado que los compuestos fenólicos derivados del aceite de oliva extravirgen, entre ellos el oleocantal, reducen en sujetos obesos, la respuesta inflamatoria postprandial producida después de la ingestión de frituras (2). En cuanto al aceite de pescado, éste muestra actividad contra el Helicobacter en humanos. El aceite de menta tiene actividad antiinflamatoria y reduce los síntomas de la dispepsia en combinación con el aceite de alcaravea (1).

Los vegetales, frutas, granos y verduras son fuente de fibra fermentable y no fermentable que actúan como probióticos y prebióticos sobre la microbiota intestinal. Dentro de las fermentables se encuentran, por ejemplo, la papa, que contiene almidones denominados alfa glucanos conformados por amilosa, amilopectina y almidones modificados y los polisacáridos no almidón que están formados por celulosa, hemicelulosa, pectina, arabinoxilanos, β-glucanos, glucomannan, gomas de plantas y mucilagos que se encuentran en las paredes celulares de frutas, vegetales y granos (3).

La evidencia anecdótica de que el consumo de brotes de brócoli puede aliviar los síntomas de la úlcera péptica ha llevado a que el isotiocianato sulforafano, esté actualmente en investigación intensa por sus efectos protectores contra una variedad de enfermedades crónicas, principalmente como antibiótico potente y selectivo contra el H. pylori. Yanaka y cols en el 2017, reportaron una reducción significativa en los marcadores de inflamación (pepsinógeno sérico I y II) y la colonización del H. pylori en adultos después del consumo diario de brotes de brócoli que contenían 420 μmol del precursor de sulforafano, glucorafanina, durante 2 meses (6). Sin embargo, en la práctica clínica este es un alimento muy poco tolerado por el paciente, por lo que debe adecuarse al momento oportuno.

Un aspecto importante es el exceso en el consumo de sal o alimentos salados ya que puede alterar la virulencia del H. pylori y favorecer la carcinogénesis. Un estudio comparó la morfología del tejido gástrico de ratones mantenidos con una dieta estándar, en comparación con los ratones sometidos a una dieta alta en sal y encontró que los animales dentro del grupo con la dieta rica en sal tenían un aumento de la hiperplasia de las células epiteliales gástricas y la pérdida concomitante de células parietales (7).

Por otra parte, también se han evaluado los extractos de canela, romero, cúrcuma, jengibre, nuez moscada y regaliz, los cuales han inhibido el crecimiento del H. pylori in vitro. La miel en general y una miel específica recolectada de las flores del arbusto de manuka (Leptospermum scoparium) tienen actividad contra el H. pylori in vitro. El propóleo (un subproducto de las abejas, rico en flavonoides) manifiesta actividad antiinflamatoria e inmune contra el H. pylori (1).

También se han estudiado los diferentes tipos de té entre ellos: el blanco, verde, oolong y negro cuyos principales compuestos bioactivos son las catequinas, que incluyen epigalocatequina-3-galato (EGCG), epicatequina-3 -galato (ECG), epigalocatequina (EGC) y epicatequina (EC) y el té Rooibos (Aspalathus linearis) que es un té de hierbas sin cafeína, rico en dihidrocalconas, aspalatina, notofagina y quercetina, que se usa tradicionalmente por sus propiedades terapéuticas, debido a sus actividades antioxidantes, antiinflamatorias y antivirales (8). Estos autores concluyeron que el té Rooibos posee funciones duales en la inflamación, ya sea promoviendo una respuesta inflamatoria a la inducción de citoquinas o, como alternativa, inhibiendo la inflamación durante una lesión tisular o una infección por patógeno (1).

En cuanto a las características del tratamiento dietético de la gastritis se requiere que se realice una evaluación nutricional al paciente, para determinar las intolerancias alimentarias, así como las etapas de la nutrición alteradas tales como la masticación, la deglución o la digestión gástrica. La dieta para la gastritis debe ser una dieta blanda y no irritante gástrica, fraccionada, por lo menos en 3 comidas principales y dos meriendas, de pequeño volumen, evitando el exceso de fibra, evitar también el consumo de líquidos en exceso con las comidas y debe estar a temperatura ambiente. Se pueden utilizar suplementos nutricionales cuando sea necesario. Si el paciente presenta vómitos debe vigilarse los líquidos, para evitar la deshidratación.

En cuanto a los alimentos a consumir, preferir las carnes blancas tales como pollo, pavo, gallina, pescado blanco, huevos. Se utiliza como acompañante: papa, apio, batata, arroz, plátano en forma de purés o cortado en trozos pequeños. Con respecto a los vegetales: auyama, zanahoria, vegetales verdes, dependiendo de la tolerancia del paciente. Evitar los alimentos productores de gases tales con las ensaladas crudas, los lácteos, las legumbres, coliflor, pepino, repollo, frituras, dulces, bebidas gaseosas y estimulantes. Utilizar preparaciones culinarias tales como: horneados, a la plancha, o hervidos.

Resumen y conclusiones

La nutrición juega un papel fundamental en el binomio salud-enfermedad, razón por la cual se realizan en la actualidad investigaciones intensivas sobre le composición química y funcional de sus nutrientes y elementos bioactivos, aun cuando el camino es largo. La intersección de la genética del huésped, la respuesta inmune, la expresión de virulencia bacteriana, la dieta, la disponibilidad de micronutrientes y la estructura y composición del microbioma influyen sin duda en la gastritis, enfermedad asociada con la infección crónica por el H. pylori. Los estudios futuros buscarán determinar cómo estos factores interactúan entre sí y pueden ser utilizados para disminuir el riesgo de enfermedad y promover la salud gástrica.

En esta patología la dieta debe ser dirigida a identificar y corregir los hábitos alimentarios inadecuados y el estilo de vida, considerando el uso de bebidas alcohólicas, el cigarrillo y los medicamentos y tomando en cuenta la actividad física, promoviendo una dieta saludable y utilizando los alimentos adaptados de acuerdo a su tolerancia, corrigiendo las deficiencias nutricionales.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Fahey J, Stephenson K, Wallace A. Dietary amelioration of Helicobacter Infection. Nutr Res 2015;35(6):461–473.
2. Parkinson L, Cicerale S. The health benefiting mechanisms of virgin olive oil phenolic compounds. Molecules 2016;(21):1734.
3. Vinke P, El Aidy S, van Dijk G. The role of supplemental complex dietary carbohydrates and gut microbiota in promoting cardiometabolic and immunological health in obesity: lessons from healthy non-obese individuals. Front Nutr 2017. 4:34.
4. García M, García J, Raventós M, Alba M. Viscosidad en la dieta de pacientes diagnosticados de disfagia orofaríngea. Acta Bioquím Clín Latinoam 2016;50(1):45-60.
5. Andersen C. Bioactive egg components and inflammation. Nutrients 2015;(7):7889-7913.
6. Yanaka A, Fahey J, Fukumoto A, Nakayama M, Inoue S, Zhang S, y cols. Dietary sulforaphane-rich broccoli sprouts reduce colonization and attenuate gastritis in Helicobacter pylori-infected mice and humans. Cancer Prev Res (Phila) 2009;2(4):353-360.
7. Haley K, Gaddy J. Nutrition and Helicobacter pylori: host diet and nutritional immunity influence bacterial virulence and disease outcome. Gastroenterol Res Pract 2016;2016:3019362.
8. Chen X, Ma Z, Kitts D. Demonstrating the relationship between the phytochemical profile of different teas with relative antioxidant and anti-inflammatory capacities. Functional Foods in Health and Disease 2017; 7(6); 375-395.

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Manual práctico dietético

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