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Cómo una decisión de vida saludable y feliz puede transformar nuestros genes

Por Dra. Maribel Lizarzábal García

Toda la vida hemos sabido que los genes controlan nuestra vida, las enfermedades que podríamos sufrir durante toda nuestra existencia, además que heredamos los genes de nuestros padres y sus deficiencias o fortalezas. Hemos creído que el ADN es como el indicador de todas nuestras capacidades y características, pero resulta que esto es no es totalmente cierto.

Así lo presenta el  primer libro del doctor Bruce Lipton, bajo el título La Biología de la creencia, el cual fue declarado como el mejor libro científico de 2006. Lipton es un biólogo celular norteamericano, realiza sus estudios e investigaciones en la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford y su línea de investigación es la unión entre ciencia y espíritu.

Según sus investigaciones con respecto a la nueva biología, se puede entender que somos más dependientes del medio ambiente que de los genes. Ya no se pueden usar los genes para explicar por qué los humanos estamos en el tope de la cadena evolutiva ni tampoco para explicar por qué nos enfermamos, o cómo actuamos.

Cuando crees que los genes controlan tu vida…

Los científicos que siguen a Darwin están cometiendo los mismos errores. Su problema es que subestiman al medio ambiente y han dado más importancia a la determinación genética, es decir, a la creencia de que los genes controlan la biología humana. Cuando tú crees que los genes controlan tu vida, tienes una excusa para considerarte una víctima.

Evidentemente, existen  enfermedades que sí, en efecto, son causadas por un gen, pero estas enfermedades equivalen a menos del 2% de los malestares que sufre la población mundial. La mayoría de la gente viene a este mundo con genes  perjudiciales y genes favorables, de nosotros depende activar unos u otros lo que deberían permitirnos vivir una vida feliz y saludable.

La diabetes, los problemas del corazón y el cáncer son las causas más frecuentes de enfermedad y muerte en la actualidad,  resultado de la interacción entre múltiples genes y sobre todo de los factores medio ambientales y no son el resultado de uno solo y único gen como se predica.

La confusión viene cuando constantemente los medios de comunicación y la gente en general confunden el significado de dos conceptos diferentes: correlación y relación causa-efecto. Correlación significa que una “cosa” está ligada a una enfermedad determinada, mientras que una relación causa-efecto implica que esa misma “situación” controla directamente la enfermedad. Por eso se ha pensado que la mayoría de las enfermedades tienen una causa genética [hereditaria] y que por tanto no podemos hacer nada para defendernos de ellas o para curarnos; las personas viven en un constante miedo esperando el día en que sus genes actúen contra ellos y se enfermen mortalmente. El cáncer es un buen ejemplo.

Las células tienen memoria. Aprenden a través de la experiencia, de su contacto con el medio que las rodea, y luego guardan una memoria que les permite adaptarse mejor y anticiparse a los cambios. Es decir, las células son inteligentes.

La medicina lucha contra los microorganismos ignorando el hecho de que muchas bacterias son muy importantes para nuestra salud. Por ejemplo, las bacterias que están en el intestino son esenciales para nuestra supervivencia. El uso de los antibióticos es nocivo para la salud porque matan de forma indiscriminada, tanto las bacterias necesarias como las bacterias nocivas para nuestra salud.

Las células reciben las señales

La célula es la vida. Hablar de una célula es como hablar de una persona. Nosotros recibimos la información a través de los cinco sentidos y las células reciben las señales del entorno a través de los receptores que captan la información. El ADN es controlado por señales que vienen desde fuera de la célula, incluyendo mensajes energéticos de nuestros propios pensamientos, tanto los positivos como los negativos.

Es por esto que  cambiar nuestra manera de vivir y de percibir el mundo es cambiar nuestra biología. Estudios  demuestran que las células cambian en función del entorno, es lo que llamamos epigenética. “Epi” significa por encima de la genética, más allá de ella. Según el entorno y como tú respondes al mundo, un gen puede crear 30.000 diferentes variaciones. Menos del 10% del cáncer es heredado, es el estilo de vida lo que determina la genética.

Aprendemos a vernos como nos ven, a valorarnos como nos valoran. Lo que escuchamos y vivimos nos forma. No vemos el mundo como es, vemos el mundo como somos. Somos víctimas de nuestras creencias, pero podemos cambiarlas.

Así es como funciona el efecto placebo. Si pienso que una pastilla me puede sanar, me la tomo y me encuentro mejor ¿Qué me ha sanado?…

Eso parece. Al igual que los pensamientos positivos y el efecto placebo afectan a nuestra biología, existe el efecto nocebo: si crees que algo te hará daño, acabará por hacerte daño. Henry Ford decía que, tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, tienes razón.

Si eliges vivir un mundo lleno de amor y alegría, tu salud mejorará. La química que provoca la alegría y el amor hace que nuestras células crezcan, y la química que provoca el miedo hace que las células mueran. Los pensamientos positivos son un imperativo biológico para una vida feliz y saludable. Ser feliz y ser saludable es una decisión de vida con impacto genético ¡Decídelo hoy!

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