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La tesis de grado: una herramienta para aprender a pensar

Por Dra. Ileana Hernández
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Todos los seres humanos, en mayor o menor grado, hemos pasado por momentos en los cuales quisiéramos organizar mejor nuestros pensamientos para poder resolver eficientemente nuestros problemas, esto es, con el menor esfuerzo y en el menor tiempo posible, alcanzando la solución más adecuada. No obstante, en nuestra cultura no es habitual enseñar/aprender métodos para pensar. En el año 1975, el Dr. Luis Alberto Machado, a través del Ministerio para el Desarrollo de la Inteligencia, implementó en algunas escuelas de Venezuela la materia “Aprender a Pensar”.

Esta iniciativa, cuyos fundamentos plasmó en varios libros (1,2), se esfumó por razones políticas y ante la urgencia de resultados inmediatos, por lo que los venezolanos perdimos una oportunidad de oro para organizar nuestra mente y aumentar nuestra inteligencia, esto es, para optimizar nuestra capacidad para resolver problemas.

He observado, como ser humano y a partir de mi experiencia como docente universitaria de Seminario de Tesis de Grado en el área de la Salud, que cuando se presentan problemas a lo largo de nuestra vida, sean individuales o colectivos, las actitudes predominantes son de preocupación y rechazo. La preocupación (ocuparse antes o anticipadamente por algo), si bien puede activarnos física y mentalmente para afrontar una situación difícil, cuando es exagerada nos agota antes de que el problema se presente o, lo que es peor, aun cuando éste nunca llegue a presentarse. Adicionalmente, el rechazo pueden colocarnos en actitud de no aceptación de la realidad y, por lo tanto, de inacción, con lo cual el problema podría agravarse, en vez de resolverse.

El método científico, diseñado para disminuir la subjetividad del investigador en la búsqueda de conocimientos nuevos, reproducibles y con valor universal, ofrece un conjunto de procedimientos ordenados que orientan la actividad mental del individuo o de un equipo de trabajo, en el planteamiento y la búsqueda de respuestas a un problema en el campo de la ciencia. Se enseña, fundamentalmente, en las materias Metodología de la Investigación y Seminario de Tesis de Grado, algunas veces desde el bachillerato y otras, las menos afortunadas, cuando los profesionales ya están realizando un postgrado.

Con mucha frecuencia, los cursantes experimentan preocupación y rechazo ante el reto de planificar y ejecutar la investigación cuyos resultados darán lugar a la Tesis de Grado, la cual consideran tan sólo un “mal necesario”, un requisito para graduarse…¡en vez de una oportunidad para aprender! Esto ocurre, no obstante, por razones culturales que es necesario reconocer: el desconocimiento de que existen técnicas para aprender a pensar, el contacto tardío con el proceso de la ciencia y sus métodos de manera natural, la creencia de que “ser científico es siempre un don innato o un producto de la iluminación” y de que, en consecuencia, los productos de la investigación científica son encumbrados e inalcanzables para el común de las personas.

Lo cierto es que, como la Dra. Elizabeth Valarino lo señala en su libro “Tesis a Tiempo” y el Dr. Luis Alberto Machado lo refrenda en el prólogo de dicho libro, “se puede aprender a ser creativos, a ser inteligentes” (3). En otras palabras, se puede aprender a pensar eficientemente y a resolver problemas. Es cuestión de emprender el entrenamiento necesario, es cuestión de crear en nuestro cerebro las rutas o conexiones neuronales apropiadas, entrenarlas, profundizarlas y reforzarlas, tal cual lo hace un niño cuando está desarrollando nuevas destrezas. Por ello, me permito ratificar que aprender y aplicar el método científico para hacer una Tesis de Grado, más que un engorroso problema, es “una oportunidad para aprender a pensar”.

A través de sucesivas entregas, explicaré las similitudes que he podido encontrar entre los pasos que sigue el método científico para resolver problemas en el campo de las ciencias naturales y los pasos que podemos seguir habitualmente en nuestra mente, con nuestro cerebro, a través del desarrollo de sus capacidades, para resolver problemas cotidianos. Así, Uds. también podrán comprobar que aprender el método de la ciencia es tan útil para afrontar con éxito cualquier interrogante que se presenta en nuestra vida, como para poder concluir felizmente una excelente Tesis de Grado o incorporar la investigación científica a la vida profesional para generar conocimiento original y útil.

Referencias bibliográficas

  1. Machado LA. La revolución de la inteligencia. España: Seix Barral; 1977.
  2. Machado LA. El derecho a ser inteligente. España: Seix Barral; 1979.
  3. Valarino E. Tesis a tiempo. Barcelona, España:Grupo Editorial Carnero, C.A; 2000.