La inflamación crónica tiene un impacto negativo en la salud según estudios científicos. Se la vincula a serios problemas de salud.
Está asociada con enfermedades crónicas, el envejecimiento prematuro y la obesidad. Entre muchos otros problemas de salud. Un estudio reciente publicado en la revista Nutrients en 2020, demostró factores positivos en los probióticos y los ácidos grasos omega 3. El estudio concluyó que pueden aumentar la diversidad de la microbiota intestinal y reducir la inflamación crónica.
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Reducir inflamación crónica con probióticos y omega 3
Las investigaciones indican que los probióticos previenen las hipermeabilidad intestinal. Y también reducen la inflamación crónica de bajo grado. Mientras que los ácidos grasos omega 3 generan efectos positivos en las afecciones relacionadas con la inflamación crónica. En este caso, al interactuar con las vías inmunitarias, metabólicas e inflamatorias.

Los ácidos grasos omega-3 del aguacate lo convierten en un alimento ideal para combatir inflamación crónica.
Este estudio plantea que los ácidos grasos omega 3 promueven la producción de ácidos grasos de cadena corta. Por lo tanto, la combinación de probióticos con ácidos grasos omega 3, representa una estrategia prometedora para promover una regulación inmunitaria favorable. Esto se logra a través de la microbiota intestinal, con posibles efectos beneficiosos sobre afecciones de origen inflamatorio. Como las que comúnmente experimentan las personas obesas y de edad avanzada. Así como mejoras en el eje cerebro-intestino.
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¿Dónde conseguir probióticos y omega 3 para la inflamación crónica?
Los probióticos puedes conseguirlos de manera natural en productos fermentados como el yogur griego, el chucrut, miso o soya fermentada, encurtidos o kéfir.

El omega 3 de algunos pescados promueve la reducción de la inflamación crónica.
En cuanto el omega 3, puedes tomarlo en forma de suplementos. Pero también puedes conseguirlo de manera natural en pescados grasos. Como por ejemplo: la sardina, la caballa, el salmón y el aceite de hígado de bacalao. Y también en semillas de chía, linaza y las nueces.
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Enlaces o links recomendados:
Ashley N. Hutchinson (2020). The Potential Effects of Probiotics and ω-3 Fatty Acids on Chronic Low-Grade Inflammation https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7468753/




