¿Alguna vez has sentido un antojo irresistible de un plato exótico solo después de verlo en Instagram o Tiktok? La comida ha dejado de ser solo una necesidad y se ha convertido en una verdadera estrella de las redes sociales. Los “foodies” o influencers gastronómicos , esos apasionados de la gastronomía que comparten sus creaciones culinarias, han transformado nuestra percepción de la comida y, en consecuencia, nuestros hábitos alimenticios. ¿Cómo nos afectan estas imágenes tan apetitosas? ¿Estamos comiendo más por placer visual que por necesidad?

Es difícil navegar por las redes sociales sin encontrarse con un banquete lleno de publicaciones deliciosas, pero ¿realmente modifican estas tus propias elecciones alimentarias?; que papel juegan los influencers gastronómicos
Estudios científicos.
Un estudio publicado en Journal of Eating Disorders, en el año 2022, analiza los procesos psicológicos y alimenticios a través de los cuales la exposición a las redes sociales puede conducir al desarrollo de antojos de comida y conductas alimentarias problemáticas. Esto puede significar que estas señales sociales generalmente nos alientan a comer más. Aunque, estar rodeado de personas que comen saludablemente también puede alentarte a comer más sano, según el mismo estudio.

Si tus amigos en redes no comen sano, probablemente tú tampoco.
La mayor preocupación de que las publicaciones en las redes sociales sobre alimentos azucarados y grasosos puedan empujar a las personas a tomar decisiones poco saludables sobre lo que comen, Sin duda, hay pruebas de que si los amigos de tu red social publican regularmente sobre determinados tipos de alimentos, eso podría llevarte a copiarlos, para bien o para mal. Y las investigaciones indican que las redes sociales podrían estar cambiando nuestra relación con la comida, haciéndonos pensar de forma diferente sobre lo que comemos.
Por ejemplo, si todos tus amigos en las redes sociales publican fotos de ellos mismos consumiendo comida rápida, se establecerá una norma de que comer comida rápida es lo que la gente hace y tú debes hacerlo también.
Las investigaciones indican que es más probable que nos interesemos por las fotos de comida rápida. Esto es especialmente cierto en el caso de las grasas saturadas, porque nos hacen sentir bien al liberar dopamina y estimular los centros de placer del cerebro. Los seres humanos estamos biológicamente preparados para buscar alimentos ricos en calorías, una capacidad que ayudó a nuestros antepasados a sobrevivir cuando buscaban comida.
La psicología evolutiva ha descubierto que las personas se sienten felices simplemente cuando ven estos alimentos y, por lo tanto, interactúan más con ellos.
Por lo tanto, con una mayor exposición a alimentos poco saludables, las percepciones de los consumidores sobre lo que se considera hábitos alimentarios normales pueden volverse menos saludables. Además que no ayuda mucho esa idea que tienen muchos, (sobre todo los niños y adolescentes) de que los alimentos saludables son aburridos en comparación con los alimentos procesados se los consideran “cool”.

Un estudio publicado en Wiley Open Access Collection en el 2019, estimó que los niños y adolescentes ven publicidad de alimentos entre 30 y 189 veces por semana en las aplicaciones de redes sociales, siendo la comida rápida y las bebidas azucaradas las más comunes. Pero no son solo los anuncios publicitarios de la industria alimentaria los responsables: todos somos capaces de influir en las personas en línea.
En conclusión, la influencia de la comunidad: Las redes sociales fomentan la creación de comunidades en torno a la comida, lo que puede ser tanto positivo como negativo. Por un lado, estas comunidades pueden ofrecer apoyo y motivación, pero por otro lado, pueden generar presión para conformarse a ciertos estándares de alimentación.

Recomendaciones:
Consumo consciente de redes sociales:
- Establece límites: Define cuánto tiempo dedicas a las redes sociales y qué tipo de cuentas seguirás.
- Selecciona contenido de calidad: Sigue a influencers que promuevan una alimentación saludable y equilibrada.
- Desconéctate: Dedica tiempo a actividades que no involucren pantallas.
- Fomenta una relación saludable con la comida:
- Escucha a tu cuerpo: Come cuando tengas hambre y detente cuando estés satisfecho.
- Variedad en tu alimentación: Incluye una variedad de alimentos para obtener todos los nutrientes necesarios.
- Cocina en casa: Preparar tus propias comidas te permite controlar los ingredientes y las porciones.
Promueve la educación alimentaria:
- Infórmate sobre nutrición: Aprende a diferenciar entre alimentos saludables y procesados.
- Cocina con tus hijos: Enséñales a valorar los alimentos y a disfrutar de una alimentación variada.
En resumen, las redes sociales pueden ser una herramienta poderosa, pero es importante utilizarlas de manera consciente y crítica. Al comprender los mecanismos psicológicos que subyacen a la influencia de los influencers gastronómicos, podemos tomar medidas para proteger nuestra salud mental y física.

ENLACES Y LINK RECOMENDADOS
- Lisa Filippone. The relationships between social media exposure, food craving, cognitive impulsivity and cognitive restraint (2022)
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC9701005/
- Monique Potvin Kent. Children and adolescents’ exposure to food and beverage marketing in social media apps (2019)
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6590224/




