RETARDA EL ENVEJECIMIENTO A TRAVÉS DE  HÁBITOS PODEROSOS

gratitud

Descubre el poder de la gratitud en la gestión del dolor.

De la queja a la acción:

¿Sabías que una simple actitud de gratitud puede ser tu mejor aliado en la lucha contra el dolor crónico? Parece mágico, pero la ciencia lo confirma: ¡Agradecer puede transformar tu experiencia con el dolor!

El dolor crónico puede ser un compañero pesado, pero no tiene por qué definir tu vida y una práctica tan sencilla como la gratitud puede ayudarte a recuperar el control y encontrar la paz interior, incluso en los momentos más difíciles.

Si alguna vez has experimentado dolor crónico, sabrás que puede ser totalmente debilitante y desgastante física, mental y espiritualmente. Es difícil mantener viva la esperanza y el optimismo, ya que lo único que puede hacer es poner un pie delante del otro. El simple hecho de superar el día ya es un logro importante. 

 

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Voy a contarte mi experiencia personal.

 

El año pasado,  estuve meses con un dolor crónico de espalda, que no se me quitaba con nada, y había investigado sobre la gratitud durante décadas y era muy consciente de su importancia para el bienestar. También me consideraba muy versada en el papel de la gratitud en la adversidad y había enseñado sobre este tema específico muchas veces. Sin embargo, cuando se trató de encontrar la gratitud en mi propia experiencia de sufrimiento intenso, sencillamente, nada funcionó. Debí operarme para aliviar de una vez el dolor de espalda.

 

Sin embargo, durante el proceso de mi recuperación y postoperatorio  aprendí que la gratitud requiere una fortaleza mental que se ve gravemente disminuida cuando sufrimos un dolor físico o mental intenso o crónico. Esta fue una lección humilde y un tanto demoledora para mí, ya que siempre había creído en el poder de la mente sobre la materia. 

Antes de operarme, mi vida se había vuelto muy limitada, me dolía sentarme, acostarme, hacer una vida normal ya no era una opción para mí, y reconozco que llegué a sentir resentimiento al sentirme no capacitada para hacer todo, lo que anulaba de manera inmediata toda la gratitud que yo pudiera sentir.

 

El resentimiento (la amarga indignación que surge cuando no cumplimos con nuestras expectativas o cuando sentimos que nos están tratando injustamente)  a menudo parece ser la respuesta natural a situaciones en las que nos sentimos impotentes y sin control sobre nuestras circunstancias.

 

Podemos sentirnos resentidos por cómo nuestra dignidad y sentido de valor en el mundo se ven repentinamente aplastados por la indignidad de la enfermedad o discapacidad; por la necesidad de depender de otros; o por la compasión que a menudo no agradecemos recibir de quienes nos cuidan. Nos sentimos resentidos cuando quienes nos rodean están bien, o cuando se quejan de nuestra enfermedad porque no entienden la naturaleza crónica de nuestro dolor. Nos sentimos frustrados o menospreciados por los complicados sistemas médicos que se supone que deben apoyarnos. También puede haber resentimiento hacia nosotros mismos. No nos gustan las partes de nosotros mismos que nuestra enfermedad saca a la superficie, pero nos sentimos impotentes para hacer algo al respecto. 

 

Sin embargo, las investigaciones muestran que el resentimiento puede ser causa de úlceras, trastornos gástricos, acidez de estómago, síntomas cardiorrespiratorios, enfermedades cardíacas, intolerancia al ejercicio, dolor de cabeza, dolor de espalda, dolor en las articulaciones, insomnio y estrés.

 

De hecho, un estudio reciente publicado en LIfe en el 2024, quiso ver si la atención plena podía ayudar a las personas con dolor crónico, aplicando la atención plena (donde aprendes a observar tus pensamientos y sensaciones sin juzgarlos, sin sentir culpa, para manejar mejor el dolor y el estrés).  Descubrieron que las personas que hicieron ejercicios de atención plena: Sentían menos dolor. Tenían menos estrés y producían más oxitocina, la  hormona de la felicidad. Según el estudio, la atención plena puede mejorar significativamente la calidad de vida de las personas con dolor crónico. 

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¿Cómo podemos disminuir el dolor crónico sin medicamentos?

Aunque parezca inalcanzable, una de las formas más poderosas de abordar el resentimiento es practicar la gratitud. Esto se debe a que son estados opuestos del ser, y donde hay gratitud, es difícil que el resentimiento se afiance. 

Podemos ver cómo se manifiestan estos opuestos.

  • El resentimiento nos hace encerrarnos en nosotros mismos y aislarnos de los demás; la gratitud nos da una sensación de pertenencia y conexión.
  • El resentimiento nos hace reflexionar sobre lo que nos han quitado; la gratitud nos ayuda a ver lo que nos han dado.
  • El resentimiento nos cierra y enfatiza lo que nos falta; la gratitud abre posibilidades.
  • El resentimiento nos hace alejarnos de la realidad y culparnos a nosotros mismos y a los demás que nos rodean; la gratitud brinda una aceptación amable que nos ayuda a ser más indulgentes y menos críticos. 

Ten en cuenta que aquí estoy recomendando que practiquemos la gratitud. No se trata de agitar una varita mágica y reemplazar los sentimientos de resentimiento por sentimientos de gratitud. La gratitud es una acción, no solo un sentimiento. 

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¿Cómo aplicar la gratitud para controlar ese dolor crónico?

Comenzando poco a poco:

  • Un diario de gratitud simple: Dedica unos minutos cada día a escribir 3 cosas por las que estás agradecido. No tiene que ser nada grandioso, pueden ser pequeñas cosas como una taza de café caliente o una conversación agradable.
  • Agradecer en voz alta: Al expresar tu gratitud verbalmente, refuerzas la emoción y la conectas con tu entorno. Puedes agradecer a las personas que te rodean, a la naturaleza o simplemente a la vida.
  • Sé amable contigo mismo: Si un día no te sientes agradecido, no te castigues. La gratitud es un viaje, no una carrera.
  • Celebra los pequeños logros: Reconoce tus avances, por pequeños que sean. Esto te motivará a continuar.
  • Encuentra un compañero: Comparte tu práctica de gratitud con un amigo o familiar. Tener a alguien con quien hablar sobre tus experiencias puede ser muy motivador.
  • Meditación de gratitud: Existen muchas guías y aplicaciones que te pueden ayudar a cultivar la gratitud a través de la meditación.
  • Visualización: Imagina situaciones en las que te sientes agradecido. Esto puede ayudarte a fortalecer tus emociones positivas.
  • Voluntariado: Ayudar a otros puede ser una forma poderosa de cultivar la gratitud y conectar con tu comunidad.

Recuerda: La gratitud no es una solución mágica para todos los problemas, pero puede ser una herramienta valiosa y poderosa para mejorar tu bienestar emocional y físico.

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ENLACES Y LINK RECOMENDADOS

 

  1. Oytun Aygün. Oxytocin Modulation in Mindfulness-Based Pain Management for Chronic Pain. (2024)

https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10890287/

  1. Patrick H Finan. The role of positive affect in pain and its treatment. (2015)

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/24751543/

 

 

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