Las naranjas
La esteatosis hepática de origen metabólico, comúnmente conocida como “hígado graso no ocasionado por el alcohol”, es una condición asociada a disfunción metabólica y está estrechamente relacionada con el síndrome metabólico. Se produce por la excesiva acumulación de grasa en el hígado, con frecuencia relacionada estrechamente con la obesidad, resistencia a la insulina, diabetes, colesterol y triglicéridos elevados e hipertensión arterial. Factores como una dieta alta en azúcar, harinas procesadas, grasas saturadas, el sedentarismo, el uso de ciertos medicamentos y factores genéticos, pueden acelerar este proceso.

La enfermedad del hígado graso asociada a la disfunción metabólica (MAFLD) es la causa más común de enfermedad hepática crónica y es la principal causa de morbilidad y mortalidad relacionada con enfermedades hepáticas. La mortalidad a largo plazo de los pacientes con MAFLD es mayor que la de la población general, y la principal causa de muerte es la enfermedad cardiovascular.
Un reciente estudio publicado en Nutrients en Septiembre del 2024, demostró que el consumo diario de naranja (fruta entera) puede reducir la prevalencia de esteatosis hepática en pacientes con enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica. Para determinar este hecho, se seleccionaron personas con (MAFLD) y las dividieron en 2 grupos:
Grupo 1: Comió 400 grs. de naranjas al día durante un mes.
Grupo 2: Comió otras frutas, pero no naranjas

Al final del mes, las personas que comieron naranjas tenían menos grasa en el hígado. ¡Esto significa que las naranjas ayudan a mejorar el acumulo de grasas en hígado! Adicionalmente aunque no perdieron peso, sí tuvieron niveles más altos de algunas vitaminas importantes como la vitamina C.
Este estudio sugiere que consumir naranjas enteras (no jugo de naranja), por su contenido en fibra y menor índice glicémico, puede ser una buena forma de ayudar a mejorar el hígado, especialmente en personas con hígado graso asociadas a disfunción metabólica. Sin embargo, se necesitan más estudios para confirmar estos resultados y entender mejor cómo funcionan las naranjas en nuestro cuerpo.

Otros alimentos que pueden ayudar a mejorar el hígado graso son:
- Frutos rojos: fresas, frambuesas, moras, zarzamoras y arándanos, que aportan excelentes antioxidantes, fibra y hierro
- Alimentos ricos en vitamina C: la papaya, kiwi, piña, guayaba, pimientos, brócoli, col rizada y coliflor. El limón contiene limonina, un compuesto que protege al hígado y tiene propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.
- Café, té verde, aceite de oliva virgen extra, frutos secos, pescado azul y lácteos fermentados
A mis pacientes con hígado graso siempre les recomiendo bajar de peso y actividad física regular, mejorar la calidad de su sueño y sus niveles de estrés En resumen adoptar un estilo de vida feliz y saludable.
También recomiendo limitar o evitar el consumo de:
- Carnes rojas altas en grasas, embutidos y vísceras.
- Leche entera, nata, queso y mantequilla.
- Alimentos azucarados, como azúcar, miel, dulces, bollería, refrescos y jugos.
Entonces: ¡A comer naranjas! Esta rica fruta no solo te llena de energía, sino que también puede ayudar a mejorar tu hígado. ¡Una forma deliciosa de cuidar de tu salud! Sin olvidar que una dieta balanceada es fundamental para mantener nuestro cuerpo y mente saludables. Si tienes hígado graso, incorporar 1 naranja a tu alimentación diaria podría ayudarte a mejorar tu condición.
Las naranjas, con sus propiedades antioxidantes, pueden ser un gran apoyo para nuestro hígado y salud en general.

ENLACES Y LINK RECOMENDADOS
- Maria Notarnicola. Daily Orange Consumption Reduces Hepatic Steatosis Prevalence in Patients with Metabolic Dysfunction-Associated Steatotic Liver Disease: Exploratory Outcomes of a Randomized Clinical Trial. (2024)




