RETARDA EL ENVEJECIMIENTO A TRAVÉS DE  HÁBITOS PODEROSOS

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Tu hígado y su conexión con el bienestar general

El hígado, nuestro héroe anónimo, es un órgano esencial para el funcionamiento de nuestro cuerpo, comparado a menudo con una fábrica química. Cumple más de 500 funciones, necesarias para digerir los alimentos, eliminar los desechos del cuerpo, funciones metabólicas y producción de factores de coagulación, entre muchas otras.

Cuando el hígado no funciona correctamente, inicialmente en la mayoría de los casos no nos damos cuenta, porque el hígado es un órgano silente. Pero aun sin saberlo la enfermedad progresa y pueden surgir problemas de salud significativos. 

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¿Cómo saber si tenemos daño hepático?

La enfermedad hepática no siempre causa síntomas, pero los síntomas o signos más frecuentes son:

  • Ictericia, que es cuando la piel y la parte blanca de los ojos (escleróticas) presentan un color amarillento. 
  • Dolor o aumento del volumen abdominal.
  • Hinchazón (edema) de las piernas y de los tobillos.
  • Comezón (prurito) en la piel.
  • Orinas oscuras.
  • Heces de color claro.
  • Cansancio y debilidad constante.
  • Náuseas o vómitos.
  • Pérdida del apetito.
  • Tendencia a la formación de moretones.
Que nos puede causar daño hepático.

Infecciones: Los virus, bacterias o parásitos pueden infectar el hígado y causar inflamación.. La inflamación impide que el hígado funcione de forma adecuada. Los tipos más comunes de infección hepática son:

  • Los virus de la hepatitis A, B y C.

Hepatitis autoinmune, Colangitis biliar primaria y  Colangitis esclerosante primaria: Enfermedades autoinmunes donde el sistema inmune desconoce y daña las células de hígado o biliares.

Genética: Un gen modificado del padre, de la madre o de ambos puede ocasionar que se acumulen sustancias en el hígado. Esto puede causar daño hepático. Las enfermedades hepáticas genéticas incluyen las siguientes: Hemocromatosis, enfermedad de Wilson, deficiencia de alfa-1 antitripsina

Cáncer de hígado y otros tumores: Algunos ejemplos son los siguientes:

  • Cáncer de hígado
  • Cáncer de los conductos biliares
  • Adenoma hepático (Tumor hepático benigno)
Otras causas comunes que pueden causar daño  hepático son las siguientes:
  • Consumo de alcohol a largo plazo: Se acumula grasa en el hígado e inflamación, que se conoce como esteatohepatitis alcohólica que puede evolucionar a cirrosis y cáncer.
  • Enfermedad hepática esteatosis asociada al metabolismo no al consumo de alcohol, se asocia a obesidad, resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, elevación de triglicéridos y  HDL (colesterol “bueno) bajo, e Hipertensión arterial”
  • Ciertos medicamentos  y determinadas mezclas herbales, generan hepatitis tóxica.
  • Contacto frecuente con sustancias químicas tóxicas.

Factores de riesgo

Los factores que pueden aumentar el riesgo de padecer una enfermedad hepática son los siguientes:

  • Consumo continuo de alcohol, ya sea moderado o excesivo.
  • Obesidad o sobrepeso.
  • Diabetes tipo 2/Insulino resistencia.
  • Tatuajes o perforaciones.
  • Agujas compartidas por uso de drogas.
  • Transfusión sanguínea realizada antes de 1992
  • Contacto con la sangre y los líquidos corporales de otras personas infectadas.
  • Relaciones sexuales con personas infectadas.
  • Contacto con sustancias químicas o con toxinas
  • Antecedentes familiares de enfermedad hepática crónica.
Cómo prevenir el daño hepático
  • Adiós a los excesos: Limita o evita el consumo de alcohol. El alcohol es uno de los principales enemigos del hígado. No existe evidencia científica sobre cuál es la cantidad segura de consumo de alcohol. La dosis y el tiempo de exposición al tóxico en relación  al daño hepático es bio individual.   
  • Alimentación saludable: Opta por una alimentación antiinflamatoria balanceada, rica en frutas, vegetales y granos integrales. Evita los alimentos procesados y altos en grasas saturadas.
  • Hidrátate bien: Consume aprox. 8 a 10 vasos de agua a lo largo del día. El agua ayuda a eliminar toxinas del cuerpo.
  • ¡Muévete! La actividad física regular: como caminar, correr o nadar, mejora la circulación y ayuda a mantener un peso saludable.
  • Controla tu peso: El sobrepeso y la obesidad, la resistencia a la insulina, aumentan el riesgo de enfermedades hepáticas.
  • Medicamentos con precaución: No te automediques y evita consumir medicamentos y suplementos innecesarios.
  • Vacúnate: La hepatitis B y A son infecciones que pueden prevenirse. Vacúnate para protegerte.No existe aun vacuna contra el virus hepatitis C.
  • Higiene adecuada: Lava bien las frutas y vegetales antes de consumirlas, consume agua hervida o potable segura y evita el contacto con sustancias tóxicas. 
  • Cuida la seguridad alimentaria. Lávate bien las manos antes de manipular alimentos, comer o prepararlos. 
  • Controles regulares: Realiza evaluaciones médicas periódicas, especialmente si tienes factores de riesgo.

En conclusión, cuidar nuestro hígado es fundamental para una buena salud. Si sospechas que podrías tener daño hepático, o factores de riesgo que pueden hacer progresar alguna enfermedad hepática, no dudes en consultar a un especialista.

Adoptar hábitos de vida saludables, son acciones sencillas pero poderosas para mantener tu hígado sano por muchos años. ¡Tu hígado te lo agradecerá!

ENLACES Y LINK RECOMENDADOS

  1. Sarah Y Neshat. Liver Disease: Induction, Progression, Immunological Mechanisms, and Therapeutic Interventions (2021)

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34202537/

  1. Harshad Devarbhavi. Global burden of liver disease: 2023 update. (2023)

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36990226/

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