¿Por qué una persona con sobrepeso puede estar más sana que otra con el mismo peso? La respuesta podría estar en la ubicación de la grasa. Aunque a simple vista toda la grasa abdominal pueda parecer igual, existen dos tipos principales con características y consecuencias muy distintas para nuestra salud, las cuales son:
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Grasa Subcutánea Abdominal:
Se encuentra justo debajo de la piel, formando una capa visible. El impacto en tu salud: Aunque no es tan peligrosa como la grasa visceral, un exceso de grasa subcutánea abdominal también puede contribuir a problemas de salud como la celulitis y la resistencia a la insulina, la cual puede conducir a problemas metabólicos.
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Grasa Visceral:
Se encuentra más profunda, rodeando los órganos abdominales internos como el hígado, el páncreas y los intestinos.
Impacto en la salud: Es considerada la más peligrosa de los dos tipos.ya que, la grasa visceral es metabólicamente activa, lo que significa que produce sustancias inflamatorias y hormonas que pueden afectar negativamente a todo el cuerpo, lo que genera una inflamación crónica. y por ende,se ha relacionado con un mayor riesgo de: enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, resistencia a la insulina, hígado graso metabólico, ciertos tipos de cáncer y problemas respiratorios.

¿Entonces, cómo podemos controlar o eliminar esa grasa visceral?
Pues, un reciente estudio publicado en Nature Metabolism, en septiembre del 2024, realizado en personas con obesidad, encontró que aquellos que hicieron ejercicio regularmente durante al menos dos años tenían más vasos sanguíneos, menos inflamación y menos rigidez en la grasa visceral que aquellos que nunca hicieron ejercicio.
Cuando la grasa abdominal subcutánea es más flexible, se activa metabólicamente, lo que, puede ayudar a prevenir la acumulación de grasa alrededor de los órganos del abdomen (grasa visceral).y trae como consecuencia, reducir el riesgo de enfermedades crónicas como enfermedades cardíacas, diabetes y enfermedad hepática grasa asociada a la disfunción metabólica no alcohólica. (MAFLD).
Para explorar los efectos de años de ejercicio regular sobre el tejido graso, los investigadores compararon dos grupos de adultos con obesidad: 16 personas que informaron hacer ejercicio mínimo cuatro veces por semana durante al menos dos años y 16 que nunca habían sido físicamente activos de manera regular.
Cada persona que hacía ejercicio fue emparejada con una persona que no hacía ejercicio y que era del mismo sexo y tenía el mismo porcentaje de grasa corporal y peso.
Los investigadores analizaron muestras de tejido graso abdominal subcutáneo y descubrieron que la grasa de quienes hacían ejercicio, mostraba algunas diferencias claves en comparación con sus pares sedentarios, los resultados fueron;
- Más capilares (vasos sanguíneos pequeños), estos, pueden mejorar la capacidad del tejido graso para gestionar y almacenar grasa, junto con más proteínas beneficiosas que ayudan con el metabolismo de la grasa.
- Menor inflamación, demostrada por menos células inflamatorias llamadas macrófagos.
- Fibrosis reducida, lo que significa que el tejido graso estaba más sano y menos rígido.
Estos resultados muestran que hacer ejercicio regularmente durante un período prolongado parece modificar el tejido graso. Si las personas físicamente activas experimentan un aumento de peso, esto se traduce en una mayor cantidad de grasa “saludable” en la zona media del cuerpo, en lugar de grasa “no saludable” alrededor de los órganos (llamada grasa visceral) o en los órganos mismos, como el hígado o el corazón.

Los alimentos con grasas saludables podrían reducir el riesgo de enfermedades crónicas.
Según el estudio, una enfermedad causada por la acumulación de grasa no saludable es la enfermedad del hígado graso no alcohólico, llamada medicamente (EHGNA), lo cual, es lo que ahora se llama, enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica o (MAFLD).
Las personas con sobrepeso u obesidad tienen mayor riesgo de padecer esta enfermedad. Se estima que alrededor del 20 al 25 % de adultos a nivel mundial, padecen esta afección.
La MAFLD puede empeorar y causar inflamación del hígado que puede derivar en cirrosis y cáncer de hígado.
La grasa necesita ser metabólicamente flexible para ser menos tóxica, y este estudio demostró que quienes realizan ejercicio aeróbico regularmente tienen grasa más flexible, con mayor capacidad para almacenar y metabolizar el exceso de energía.
Finalmente, este estudio proporciona más evidencia que el vivir, un estilo de vida físicamente activo, es bueno para nosotros, incluso si no llegamos a nuestro peso corporal deseado o cualquiera que sea el objetivo de pérdida de peso.

La alimentación balanceada mejora la salud.
¡Muévete más, siéntete mejor!
Tener un estilo de vida saludable y activo es importante para:
- La salud en general: motivado a que fortalece el corazón, los huesos y los músculos, ademas, de que, reduce el riesgo de enfermedades y mejora tu estado de ánimo.
- calidad de vida: ¡Más energía, mejor sueño y una vida más activa!
- Tu composición corporal: Aunque la báscula no siempre refleja los cambios, tienes que saber que, el ejercicio puede ayudarte a reducir la grasa y aumentar la masa muscular.
¿Cómo empezar?
Encuentra lo que te gusta: Baila, camina, nada, ¡hay muchas opciones!
- Poco a poco: Empieza con pequeños cambios y aumenta gradualmente la intensidad y duración de tus actividades.
- Sé constante: Lo importante es ser regular, no la intensidad.
¡No te rindas! y Celebra cada pequeño logro y no te desanimes por los obstáculos.
¡Recuerda!
No te obsesiones con la báscula: Enfócate en cómo te sientes y en los beneficios para tu salud.
¡Todos los cuerpos son diferentes! Acepta tu cuerpo y concéntrate en ser la mejor versión de ti mismo.
¡El ejercicio es para todos! Adapta las actividades a tus necesidades y capacidades.
¡Anímate a moverte y descubre los increíbles beneficios del ejercicio!

ENLACES Y LINK RECOMENDADOS
- Cheehoon Ahn. Years of endurance exercise training remodel abdominal subcutaneous adipose tissue in adults with overweight or obesity. (2024)




